Panorama Internacional.- Islandia reanudó este sábado la caza comercial de ballenas después de dos años de inactividad, una decisión que ha provocado nuevas protestas de grupos ambientalistas y defensores de los animales.
Dos embarcaciones balleneras zarparon hacia aguas del Atlántico Norte para iniciar la temporada de captura de cetáceos, según informó la televisión pública islandesa. Con esta decisión, Islandia se mantiene como uno de los tres únicos países del mundo que continúan practicando la caza de ballenas, junto a Noruega y Japón.
La actividad permaneció suspendida durante los últimos dos años por distintas razones. En 2024, la entonces ministra de Agricultura, Bjarkey Olsen Gunnarsdóttir, retrasó la autorización necesaria para el inicio de la temporada, lo que provocó su cancelación. En 2025, la industria ballenera decidió no salir al mar al considerar que la actividad no sería rentable debido a dificultades económicas del sector.
Sin embargo, este año las operaciones retomaron su curso. Uno de los buques, el Hvalur 9, partió desde el puerto de Reikiavik pese a la protesta de un activista que se subió al mástil de la embarcación con la intención de impedir su salida. La acción recordó manifestaciones similares registradas en 2023 contra la industria ballenera islandesa.
La organización ambientalista Hvalavinir (Amigos de las Ballenas) convocó para este domingo una protesta en el puerto de la capital islandesa para expresar su rechazo a la reanudación de las capturas.
Mientras tanto, el Instituto de Investigación Marina de Islandia recomendó reducir las cuotas de caza en aproximadamente un 20 % respecto a años anteriores, debido a la disminución observada en algunas poblaciones de cetáceos.
Las autoridades científicas aconsejaron no superar la captura de 150 ejemplares de rorcual común y 168 de rorcual aliblanco o minke durante la temporada de este año.
La decisión de reactivar la caza se produce en medio de un creciente debate internacional sobre la protección de las ballenas, especies consideradas fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas marinos y cuya recuperación sigue siendo objeto de vigilancia por parte de organizaciones conservacionistas.