Panorama Nacional.- Un hecho histórico acompañó la profesión de fe del pasado Viernes Santo en el Sermón de «las Siete Palabras», la laica Ángela Gómez es la primera mujer religiosa en pronunciar un sermón y junto a ella una monja y dos diáconos pronunciaron las palabras que construyen este sermón como tradición de la Semana Santa.
Las “siete palabras” es como se denomina a las siete últimas palabras que Jesús dijo durante su crucifixión, antes de morir por dar su vida para la salvación de los pecados del ser humano, y que han sido escritas en los evangelios. Esto en términos eclesiásticos se replica y la Iglesia dirige siete sermones adaptados a la realidad social de cada país.
En esta ocasión la iglesia Católica dominicana hace la diferencia, miembros no sacramentados como sacerdotes participan y en especial el rol destacado de mujeres religiosas.

SERMÓN DE ÁNGELA LÓPEZ, PRIMERA LAICA EN PRONUNCIAR LA PALABRA SIETE…
“PADRE, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU”
En la reflexión de la séptima palabra, “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, del evangelio de Lucas, la Iglesia Católica pidió a Dios por las víctimas de los incendios registrados en el carnaval de Salcedo y en la Penitenciaria Nacional de La Victoria, hechos registrados a principios de este mes de marzo.
Ángela López, laica comprometida y miembro de la Comisión de Prevención de abuso sexual de menores al leer la reflexión, también pidió por las elecciones del 19 de mayo y “la política malentendida y ejercida”.
“La inseguridad ciudadana, la crisis climática, los niños y niñas abusados sexualmente, las mujeres maltratadas y asesinadas, las víctimas del fuego de Salcedo, y de La Victoria, las elecciones de mayo, la política malentendida y ejercida, los mercaderes de la política que nos están prometiendo un paraíso; y los que nos quieren hacer creer que ya vivimos en él”, dijo López.
Asimismo, intercedieron por los países en guerra, la Iglesia Universal y la Iglesia dominicana.
La mujer se refirió al cambio climático y al incremento del deterioro de la salud mental a nivel mundial y el país, aludiendo que el 4.7% de la población dominicana padece de depresión y un 5.7% de trastornos de ansiedad.
PRIMERA MUJER LAICA EN EL SERMÓN
Monseñor Ramón Benito De la Rosa y Carpio dice: «es la primera vez que en RD interviene en el Sermón de las Siete Palabras laicos, laicas y monjas, esta fue una decisión adoptada por nuestro arzobispo basada en el llamado del papa Francisco de dar participación en la Iglesia Católica a todos los feligreses». Agregó «No quiero decir que es algo que sucede por primera vez en la Iglesia, pero sí en RD», dijo.
Sermones de dos diáconos y una monja

Sor Trinidad Ayala
La religiosa pronunció la Cuarta Palabra en su rol de coordinadora de la Pastoral de la Salud de la Arquidiócesis de Santo Domingo.
Sor Trinidad Ayala hace una denuncia contundente sobre la realidad socioeconómica y política, señalando cómo los políticos corruptos se benefician a expensas del pueblo, ofreciendo promesas vacías de cambio cada cuatro años.
Destaca la indiferencia de las autoridades ante el deterioro de la salud mental y la injusticia que sufren muchos al ser condenados a la pobreza y la muerte.
Utiliza la metáfora del versículo «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» para expresar la desesperación de quienes se encuentran desempleados y endeudados, sin ver salida a su sufrimiento, mientras el sistema de salud excluyente hace que los pobres no puedan acceder a tratamientos adecuados.
Además, resalta el desafío diario de los pobres para sobrevivir frente al alto costo de la vida. Critica la globalización de la indiferencia y la falta de solidaridad entre los seres humanos, resaltando la importancia de no permanecer como simples espectadores ante el sufrimiento ajeno.
Asimismo, aborda la problemática de la delincuencia y los atracos, así como el maltrato contra las mujeres por parte de hombres abusivos, que perpetúan un ciclo de violencia y generan un ambiente hostil para los niños, quienes pueden verse impulsados hacia la delincuencia por la influencia negativa en el hogar.

D. P. Ángel Cano Sención
Canó Sención pronunció la Quinta Palabra en su rol de diácono de la Parroquia San José de Calasanz, Distrito Nacional.
En su intervención durante el Sermón de las Siete Palabras del Viernes Santo, el diácono Cano Sención profundizó en el problema del debilitamiento de los valores morales y familiares en la sociedad contemporánea, utilizando la expresión «tengo sed» para ilustrar la urgencia y la importancia de este asunto. Destacó que esta sed puede interpretarse en diversos niveles: como un anhelo de verdad, solidaridad, justicia y paz, o como un deseo hedonista de gratificación instantánea, sin preocupación por el bienestar de los demás.
El diácono expresó su preocupación por el hecho de que muchas personas estén siendo criadas en un entorno que fomenta la búsqueda de la gratificación instantánea y la elusión de responsabilidades, lo que aleja a las personas de los valores básicos que sustentan una convivencia sana y armoniosa. Identificó varios factores que contribuyen a esta condición, incluida la falta de apoyo político y legislativo para promover y proteger los valores familiares, así como una agenda que parece priorizar otros intereses sobre el bienestar social.
Además, el diácono cuestionó el estado del sistema educativo, señalando sus deficiencias y fallos que obstaculizan el desarrollo integral de los jóvenes y su formación en valores. Criticó también la búsqueda desenfrenada del poder, que corrompe el verdadero llamado a servir a la comunidad y promueve una cultura de individualismo y egoísmo.

Blas Bonilla Morfe
Durante la lectura del Sermón de las siete palabras, Blas Bonilla Morfe, diácono de la Parroquia Inmaculada Concepción de esta capital, hizo un llamado este Viernes Santo a reflexionar sobre los aportes que cada ser humano está depositando en la sociedad, incluso al presidente de la República, Luis Abinader y los demás políticos.
En su discurso de la sexta palabra denominada “Todo está consumado” en la Catedral Primada de América, Bonilla Morfe, explicó que Jesús dijo en la cruz del calvario que todo estaba consumado refiriéndose al “cumplimiento de su misión, salvación efectuada y rescate pagado” porque lo entregó todo.