Panorama Entrenimiento. La historia de Frank Reyes es más que la de un príncipe de la bachata; es un relato de amor, pasión y compromiso hacia su comunidad natal, El Bambú, ubicada en la zona montañosa del municipio de Tenares. Su dedicación y visión han sido pilares fundamentales en el progreso que exhibe su terruño natal.
Después de partir de su amado terruño con una mochila de sueños, en donde tuvo que enfrentar en la capital dominicana todo tipo de situaciones adversas y muy difíciles, hasta que finalmente a través del arte pudo empezar a trillar lo que sería una de las carreras en el género bachata más proliferas y exitosas, y que con el paso de los años la ha abrazado con todo el amor, pasión y la humildad que lo caracteriza.
Una vez consolidado en su carrera musical, Frank no olvidó sus raíces. Su primer gesto significativo su intención de construir la escuela de la comunidad en donde estudió, pero el Gobierno. través del Ministerio de Educación se hizo responsable de su construcción.
Además de su contribución a la educación, Frank se dedicó a mejorar las condiciones de vida en El Bambú. Instaló luminarias en el play de softbol, permitiendo la realización de partidos nocturnos y atrayendo a numerosas ligas a la comunidad.
Con una visión clara del potencial turístico de su comunidad, Frank inició el proyecto de Disco Terraza Don Luis, un complejo turístico que incluye hotel, piscina, bar y terraza. Este proyecto ha sido un éxito desde su inauguración, atrayendo a visitantes ávidos por disfrutar de las bellezas naturales de El Bambú.
No menos importante es la construcción de la iglesia de la comunidad, un proyecto en el que Frank también ha estado involucrado. Su deseo de proporcionar un lugar amplio y cómodo para la comunidad refleja su compromiso con el bienestar de sus vecinos.
En resumen, Frank Reyes es un ejemplo de altruismo, compromiso y visión para su comunidad. Su amor por El Bambú se refleja en cada una de sus acciones, convirtiéndolo en una verdadera luz de esperanza para el progreso y desarrollo de este hermoso lugar que lo vio nacer.
Fuente: Lincold Minaya