SANTO DOMINGO, REPÚBLICA DOMINICANA.- El lanzador zurdo dominicano Framber Valdez tiene sus metas claras y ha aprendido con el paso de los años a ver la vida diferente, y encarar las situaciones de forma tranquila.
Repite mucho como pie de amigo la frase, «en la vida se empuja con todo, pero no se forza».
Dice es la forma de vivir ideal para él, que ha tenido que aprender a convivir y adaptarse a un mundo diferente a todo lo que escuchó o vio, las Grandes Ligas.
Framber asegura que la disciplina lo es todo, que incluso el talento va después del buen comportamiento, algo que al inicio de su carrera no visualizó y le dio problemas, al punto de ser enviado a las ligas menores por mucho tiempo y todo por su comportamiento, «aptitud de respeto y profesionalidad que es necesaria más que todo para ser un estelar de verdad».
Framber Valdez conversó con Dionisio Soldevila en el programa «extra innings» que se difunde por VTV – Canal 32, todos los domingos de una a dos de la tarde.

SOBRE EL ÉXITO: Valdez tiene claro, ya, que el éxito va de la mano con el respeto y asegura que hay jugadores que se mantienen muchos años en la gran carpa más por su estilo respetuoso y buen manejo que por su calidad como atleta.
«Pensé que como yo era un buen lanzador, el resto no importaba y me comporté muy mal. Dejaba las cosas tiradas, no hacía mucho caso a lo que me decían, porque total, yo soy pitcher y estaba durísimo, pero de buenas a primeras me bajaron y luego entendí, aun comiéndome la triple-A que no había sido por mi rendimiento, si no por mi comportamiento».
E inmediatamente pone ejemplo, «yo no quería saber de computadoras ni de esas cosas, de los numeritos, pero cuando me decían hay una reunión (meeting) para hablar de estrategias y entruñaba la cara, me recordaba que por respeto a todo hay que asistir».
UN PSICÓLOGO: Agradece a uno de los psicólogos del equipo, que en la actualidad casualmente está en la academia de Houston en República Dominicana, su nueva forma de ver las cosas, su mejoría como persona, su calma en el juego y su reacción ante las situaciones.
«Yo era indisciplinado, no actuaba de la forma correcta y llegó un momento que le dije a mi esposa, ´necesito ayuda´. Y fue cuando hablé con el psicólogo. Su consejo principal es, respirar, escuchar, no actuar de una vez, pensar tranquilo. No importa lo que esté pasando, no importa si tienes la razón o si te acaban de hacer una maldad, hablarte mal o lo que sea, primero respira, en todas las situaciones», sostiene Valdez ante la atención total de Soldevila.
El lanzador dominicano tuvo que superar su fama de «cascarrabias», la etiqueta de «efervescente» que ya lo tenía en una lista de «cuidado» dentro de la organización de los Astros de Houston.
«Mira, hay jugadores que tienen 10 años en grandes ligas y no es porque son matatanes, es porque se comportan bien. Porque no discuten (yo discutía siempre, a todo, siempre he sido así, me críe lejos de mi mamá y era rebelde), son peloteros que no se escuchan, que no suena, y siempre están ahí tranquilitos, a esos los equipos lo mantienen, ellos son claves para que todo salga bien y haya armonía. Entendí eso después de todo lo que me pasó, y por eso siempre digo, en la vida se empuja, pero no se forza”.

LOS CONSEJOS: A Framber Valdez muchos lo aconsejaban y lo siguen haciendo luego de calmarse y comenzar el cambio que a su entender lo ha convertido en mejor persona, un profesional del negocio.
«Cuando esos caballos te dedican tiempo para hablarte, hay que escucharlos, ellos no ganan nada dedicándote tiempo, están asegurados, tienen 30 millones a plazo fijo y en vez de hablar por zoom con sus hijos, con su familia, te dedican tiempo para ayudarte, entonces me di cuenta que sólo yo salgo ganando cuando Altuve (José), Correa (Carlos) me dicen cosas».
«Yo no soy de los estelares, los duros son los que tienen su tiempo arriba. El tiempo se respeta más que la calidad del atleta. Una cosa es que yo sea uno de los mejores pitchers, pero ahí hay gente con su tiempo y eso en las grandes ligas se respeta. Uno tiene que ubicarse bien y a los veteranos darle su espacio», comentó un convencido Valdez de su idea de convivencia.
SUS INICIOS: Framber Valdez es un sobreviviente del sistema implantado por escuchas, buscones y los propios equipos de las grandes ligas que a los 15 y 16 años de edad andan firmando «diamantes en bruto».
Valdez entre los 15 y 19 años de edad tuvo que firmar en 6 ocasiones, con diferentes organizaciones y ver como luego le «devolvían el contrato» porque salía una sobra en su brazo de lanzar.
Eso lo llevó a incomodarse, sentirse frustrado, burlado por sus allegados y compañeros, pues cada vez que se anunciaba su firma, nadie hacía caso y se escuchaba el comentario «ese contrato se lo devuelven como siempre».
Cuenta que sus firmas previas a la de Houston fueron de buen dinero, pero que, al devolverlo, el valor bajaba.
Y cuando llegó el chance con Houston gracias a personas de buen corazón que no lo dejaron retirarse cuando practicaba en Guayacanes. Por esto le agradece a Edward Ramírez, que siempre le dio ánimo y le motivaba para seguir.
«Cuando me preguntaron cuanto quería, les dije que lo que sea, que yo lo que quería era la oportunidad de demostrar mi calidad, porque yo sabía que podía. Yo conocía mi calidad, y entonces me dieron 10 mil dólares, de los cuales sólo me quedaron mil quinientos», expresa un Valdez que de vez en cuando usa su pequeña toalla para secarse el sudor o las lágrimas.

«Apareció un señor, que ciertamente me ayudó mucho, pero que me dijo un día que ya no podía seguir practicándome porque era muy mayor y en el grupo había jovencitos. Y yo lo entendí después. Con él tenía un contrato firmado y tuve que darle 4 mil dólares. Después cumplí mi promesa de darle otros 4 mil a los muchachos que al final me retuvieron con fe de que llegaría, con ellos no tenía contrato, pero se lo había prometido y a la doña que me echó la mano le compre sus cosas de la casa y llegué donde mi mama con 1,500 dolaritos».
HAY FRUSTRACIÓN EN EL CAMINO: Cuando recuerda, Framber, como eran esos días de firma y que luego lo mandaban para su casa, dice que «hay veces que uno se frustra, tienes que tener fuerza y decisión para no darte por vencido. Yo llegaba a convivir y conocer compañeros y luego me decía que no hay bono ni nada y que tenía que irme. Ahí había que apretarse los pantalones y echar para adelante».
CORRÍA PARA TODO: Framber asegura que las palabras de Pedro Martínez las tienen siempre presente, «yo corría cada vez que me pasaba algo. Si me daban palos, si perdía, si discutía si me llamaban la atención. Hasta si ganaba o me iba bien, me iba a correr. Ahí se me aclaraba la mente, corriendo», sonríe Valdez al recordar esas situaciones.
AL FINAL: Framber Valdez dice que ha aprendido a respetar el dinero, porque no le va a pasar como a otros que llegan a la cima y luego no tienen nada.
También agradece el trato del manager Dusty Baker, quien en español habla con ellos y que nunca les habló mal, que los protegía, los alimentaba y siempre estaba dispuesto a ayudarles a mejorar.