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Foro Hong Ting presenta ideas maestras del XV Plan Quinquenal de China

Foro Hong Ting presenta ideas maestras del XV Plan Quinquenal de China
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Panorama Internacional. En el marco del Foro Hong Ting, China donde presentó un resumen de las líneas maestras de su XV Plan Quinquenal, el mismo se regirá en base al desarrollo económico y social entre 2026 y 2030. En los próximos años el gigante asiático priorizará de forma contundente el impulso del consumo interno y la demanda doméstica como motor principal de su crecimiento. Además, el documento subraya la ambición de consolidar a China como una potencia financiera global y de lograr «avances decisivos» en el ámbito tecnológico, buscando la autosuficiencia en sectores clave.

Esta fue una de las actividades del gobierno de China, que se traduce en sus objetivos y metas a cumplir cada cinco años y que constituyen una base de su modelo político.

Estas medidas buscan contrarrestar los desafíos actuales, como la debilidad del consumo y la crisis inmobiliaria, sentando las bases para una modernización sostenida en un tablero internacional altamente inestable.

De los temas más destacados en los discursos de los participantes fue el PIB. El 18% del Producto Interno Bruto (PIB) del país se originan de las nuevas del foro destaca industrias y nuevos modelos de negocios. Esto ha sido tan importante en los planes quinquenales recientes que ha producido su efecto. En el índice Global de Innovación Tecnológica, China ha pasado del puesto 34 (2012) al puesto 10 en la actualidad, y en el próximo período quinquenal van por una mejor posición.

El embajador cubano destacó que la situación internacional se torna más insegura y enfrenta un mayor nivel de incertidumbre y peligros como resultado del hegemonismo, el unilateralismo desenfrenado, las políticas de fuerza, el proteccionismo y las medidas coercitivas unilaterales, así como la forma en que se distorsionan y politizan las reglas del comercio global.

La mayoría de los expositores, tanto figuras importantes del partido central, como otros de renombre de Cuba, Rusia y otros países definieron visiones y estrategias para continuar el crecimiento y la modernización del sistema socialista en China.

“El desarrollo es una garantía de seguridad”. El modelo socialista con peculiaridades chinas es un gran reto para este país, porque combina el modelo de economía de mercado con los principios del desarrollo social, sin que una excluya a la otra.

Aquí especificamos algunos principios por los que se rige el gobierno chino:

Primero, es el liderazgo del Partido Comunista en todas las áreas, tanto económicas como sociales, profundizando en el servicio y la reducción de la burocracia, esto último en nuestros países occidentales podría parecer una contradicción en sí misma, pero en el modelo chino no son sinónimos. Puede haber un estado fuerte sin que esto signifique burocracia anquilosada. Pronto realizaré un video resumiendo las visitas a sectores públicos que trabajan eficientemente al servicio de los negocios y la comunidad.

El segundo punto, las aspiraciones de desarrollo de todo el pueblo chino, en este sentido me llamó la atención que China aún no se considera un país de altos ingresos, sino todavía en proceso de crecimiento, a pesar de que los números le favorecen (arriba del 5% anual). Una de sus metas es que para el año 2035 se conviertan un país de altos niveles de ingresos.

En tercer lugar, se aspira a la formación de la alta calidad, lo que significa un proceso de actualización constante, la formación de capacidades y habilidades, así como el desarrollo de un país socialista moderno. En este punto he sido testigo de la importancia que los chinos le dan a la preparación personal y social, lo que se traduce en una meritocracia efectiva.

Finalmente plantean trabajar integralmente para el éxito del camino de la reforma y la apertura, proceso que comenzaron hace más de 40 años, pero que todavía lo consideran que se encuentra en construcción.  En quinto lugar, buscan promover un mercado y un gobierno eficiente, algo que tienen muy claro en sus instituciones. En China no se hace distinción ideológica entre mercado y desarrollo social, una gran ventaja para ellos, porque esto evita la existencia de fricciones innecesarias para crecer de forma sostenida y distribuida.

También busca asegurar el desarrollo social y la seguridad, que hoy en día tiene varios retos internos y externos. El gobierno chino le da gran importancia a la monitorización de los cambios geopolíticos para mantener una constante rectificación de su camino hacia el progreso y desarrollo social, como una especie de resiliencia.

Para China no es importante ser el primer lugar en el mundo, ni sustituir a las otras potencias. Más bien, su gobierno propone desarrollarse conjuntamente con los demás países. Esto se refleja en los discursos que el presidente Xi Jinping realiza constantemente y que resumo así: “China propone al mundo crear un modelo de desarrollo del bienestar compartido para todas las sociedades”.

Este ambicioso plan, que será formalmente aprobado en marzo de 2026, representa una hoja de ruta crucial para la segunda economía mundial. Las «sugerencias» de la cúpula del PCCh detallan cómo Pekín pretende reforzar su mercado interno, elevando «de forma notable la tasa de consumo de los hogares» y «reforzar el papel de la demanda interna como motor principal del crecimiento». Para ello, se contemplan acciones específicas como «impulsar el consumo» mediante el aumento «razonable de la proporción del gasto en servicios públicos» y la eliminación de «restricciones poco razonables al consumo en automóviles y vivienda». La atención se centra en aumentar el poder adquisitivo de las familias, un aspecto crítico tras años de consumo moderado, según análisis de diversos expertos económicos.

El plan quinquenal dedica una sección significativa al fortalecimiento del mercado interno y al incremento del poder adquisitivo de los hogares. Este enfoque responde a la necesidad de revertir una tendencia de consumo débil que ha caracterizado a la economía china en los últimos años, un desafío que diversos expertos han calificado como urgente. Para lograrlo, las recomendaciones no solo proponen ampliar la oferta de bienes y servicios, sino también «estandarizar el sistema de incentivos fiscales», lo que podría implicar desde deducciones para ciertos gastos hasta subvenciones directas para fomentar la compra. Asimismo, se busca «fomentar el desarrollo de nuevas formas de consumo digital y de servicios», abriendo la puerta a la innovación en plataformas de comercio electrónico, servicios de suscripción y experiencias virtuales, que ya han demostrado su potencial de crecimiento.

Apoyo a la economía privada

Otro eje central del plan es el apoyo decidido a la economía privada. Las recomendaciones enfatizan la necesidad de «estimular plenamente la vitalidad de todo tipo de entidades de mercado» y de «promover el desarrollo conjunto de las diversas formas de propiedad», lo que sugiere un reconocimiento de la importancia del sector privado para el dinamismo económico. En este sentido, el documento anticipa la futura implementación de una «Ley de Promoción de la Economía Privada». Esta legislación buscará «garantizar, por medios legales e institucionales, el acceso equitativo a los factores de producción», como el capital, la tierra o la mano de obra, así como la «participación justa en la competencia de mercado» y la «protección efectiva de los derechos e intereses legítimos» de las empresas privadas. El objetivo final es claro: «desarrollar y expandir la economía privada» de manera sostenible.

Esta iniciativa cobra especial relevancia si se considera el contexto del último lustro (2020-2025), durante el cual algunos sectores clave de la economía china, especialmente el tecnológico y el educativo, se vieron afectados por intensas campañas regulatorias. Estas acciones generaron incertidumbre y, en ocasiones, frenaron la inversión. Consciente de ello, el nuevo plan quinquenal aconseja «fortalecer la protección judicial de la propiedad» y «mejorar la supervisión de la aplicación de medidas coercitivas como embargos, incautaciones o congelaciones». La meta es clara: «crear un entorno empresarial de primer nivel, orientado al mercado, basado en la ley e internacionalizado», lo que podría restaurar la confianza de los inversores y emprendedores privados.

Potencia financiera global

El plan quinquenal 2026-2030 establece un objetivo ambicioso: que China acelere su desarrollo para consolidarse como una «potencia financiera» a nivel global. Para alcanzar esta meta, el documento subraya la necesidad de «mejorar la eficacia de la gobernanza macroeconómica», lo que implica una coordinación más estrecha y eficiente entre la política fiscal y la monetaria. Esta sinergia es crucial para mantener la estabilidad económica y fomentar un crecimiento sostenible en un entorno global volátil. La visión de una potencia financiera no solo se limita a la acumulación de capital, sino también a la innovación y la regulación.

En este sentido, las recomendaciones proponen «desarrollar las finanzas tecnológicas, verdes, inclusivas, de pensiones y digitales». Esto abarca desde el impulso de la tecnología financiera (fintech), que ya es un sector pujante en China, hasta la promoción de inversiones sostenibles y respetuosas con el medio ambiente (finanzas verdes). Las finanzas inclusivas buscan ampliar el acceso a servicios financieros para segmentos de la población tradicionalmente desatendidos, mientras que las finanzas de pensiones buscan asegurar el bienestar de una población que envejece. Las finanzas digitales, por su parte, consolidarán la infraestructura de pagos y transacciones electrónicas. Además, el plan busca «acelerar la construcción del centro financiero internacional de Shanghái», reforzando su papel como hub global, y «fortalecer la supervisión financiera integral» para «garantizar el funcionamiento estable y seguro» de todo el sistema económico.

Avances decisivos en tecnología

Una de las prioridades más estratégicas del XV Plan Quinquenal es la de «lograr avances decisivos en tecnologías clave» y «acelerar la autosuficiencia científica y tecnológica». Este objetivo es fundamental para la modernización del país y se enmarca en un contexto de creciente pugna tecnológica y científica con Estados Unidos, que ha impuesto restricciones a la exportación de ciertas tecnologías a China. La autosuficiencia se convierte así en una cuestión de seguridad nacional y de soberanía económica. Los ámbitos específicos donde se buscarán estos avances incluyen los semiconductores, un sector crítico donde China aún depende en gran medida de la tecnología extranjera; la maquinaria industrial avanzada, esencial para la modernización de su base manufacturera; los materiales de nueva generación, que son la base de muchas innovaciones; el software básico, para reducir la dependencia de sistemas operativos y aplicaciones foráneas; y la biomanufactura, un campo con enorme potencial en medicina y producción sostenible.

Más allá de estas áreas fundamentales, el documento también pone el foco en el desarrollo de las «industrias del futuro». Estas incluyen la tecnología cuántica, con aplicaciones en computación y criptografía; la energía de hidrógeno y de fusión nuclear, como soluciones energéticas limpias y de largo plazo; las interfaces cerebro-computadora, que prometen revolucionar la interacción humana con la tecnología; y las comunicaciones móviles de sexta generación (6G), que superarán las capacidades del actual 5G. Estos sectores están llamados a convertirse en «nuevos motores de crecimiento económico», impulsando la innovación y generando nuevas oportunidades de negocio y empleo, consolidando la posición de China como líder tecnológico global.

La elaboración de este XV Plan Quinquenal se produce en un momento de coyuntura nacional compleja, que lo diferencia significativamente del plan anterior (2021-2025). Más allá de las tensiones geopolíticas y los problemas internacionales, China enfrenta desafíos internos de gran calado. Entre ellos, destaca la prolongada crisis inmobiliaria, que ha afectado a grandes promotoras y ha generado incertidumbre en el mercado. A esto se suma la persistente debilidad del consumo, que el nuevo plan busca revertir con urgencia, y un creciente desempleo juvenil, que representa un reto social y económico importante para el gobierno. Otros factores demográficos y económicos que marcan el contexto actual son el envejecimiento acelerado de la población, que plantea presiones sobre los sistemas de pensiones y salud, y la amenaza de la deflación, un fenómeno que podría frenar aún más el gasto y la inversión. Estos elementos configuran un panorama que exige respuestas estratégicas y audaces, y el XV Plan Quinquenal se presenta como la herramienta fundamental para abordar estas cuestiones y dirigir a China hacia una senda de crecimiento más equilibrado y sostenible.

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