Panorama Político. Un fuerte estruendo, descrito preliminarmente como el sonido de una explosión, obligó este viernes 19 de junio, activar los protocolos de emergencia y a evacuar de forma inmediata a la presidenta de la República, Laura Fernández, junto a una comitiva de ministros y diputados que realizaban una gira oficial en la zona de Crucitas de Cutris, en San Carlos, con el objetivo de abordar la problemática de la extracción ilegal de oro.
La mandataria fue retirada rápidamente del sitio por su equipo de seguridad y escoltada en un vehículo oficial como medida estrictamente preventiva. El estruendo encendió las alertas e informó que los cuerpos policiales ya ejecutan un rastreo profundo en la montaña para ubicar a las personas que habrían provocado la detonación.
Minutos después de ser puesta a salvo, la presidenta Fernández ofreció sus primeras declaraciones oficiales a los medios de comunicación presentes, confirmando que toda la comitiva se encuentra bien, pero lanzó una dura advertencia sobre la situación en la zona.
“Nos han pedido suspender esta conferencia de prensa porque el área va a tener que ser evacuada. Sin embargo, tomé la decisión, por respeto al pueblo de Costa Rica de que hagamos una declaración y le reportemos al país lo que está pasando aquí”, expresó la mandataria.
“Todos estamos bien, habíamos preparado un trayecto de alrededor de siete kilómetros inicialmente, pero después se redujo a una distancia menor por la seguridad, pero evidentemente esto está totalmente salido de control. Es muy doloroso decirlo, pero está salido de control”.

Por su parte, el jerarca de Seguridad detalló cómo se activaron los protocolos tácticos tras el estruendo e informó que las unidades policiales persiguen a sospechosos en la montaña.
“Ya en la parte final, cuando veníamos de regreso, creo que todos escuchamos una explosión y la acción de los cuerpos policiales. El reporte que tengo hasta este momento es que se está haciendo todo un barrido perimetral con las unidades tácticas”.
“Me dicen que vieron gente por el sector donde veníamos, a unos doscientos metros; es la que estamos tratando de encontrar, pero sí es algo preocupante. Gracias a Dios contamos con los protocolos de seguridad. Nadie sufrió ninguna lesión, pudimos evacuar”, expresó el funcionario.
La presidenta de la República, Laura Fernández, se dirige a los medios de comunicación y miembros de su comitiva en Crucitas de San Carlos.
La extracción de oro en Crucitas de San Carlos pasó de ser un antiguo proyecto corporativo a convertirse en una de las peores crisis ambientales y de seguridad vial en la historia reciente de Costa Rica. En la década de 2000, el Estado otorgó los permisos de explotación a cielo abierto a la empresa canadiense Industrias Infinito.
Sin embargo, tras intensas batallas legales, fuertes protestas civiles y denuncias por irregularidades, el país prohibió la minería metálica y logró ganar un arbitraje internacional definitivo.

El abandono del proyecto original dejó un vacío que fue rápidamente aprovechado por redes del crimen organizado. Miles de mineros clandestinos, conocidos como “coligalleros”, invadieron los terrenos abandonados, desatando un desastre ambiental sin precedentes debido al uso indiscriminado de mercurio y cianuro para procesar el material.
Hoy en día, la problemática ha escalado a un fenómeno transfronterizo altamente complejo, donde el oro extraído ilegalmente en suelo costarricense es trasladado de forma ilícita hacia Nicaragua para su procesamiento industrial.
Fue precisamente la gravedad de este escenario marcado por la degradación ecológica profunda, la vulneración de la soberanía nacional y la violencia en la frontera lo que motivó la visita de la presidenta Laura Fernández este viernes.
La mandataria, acompañada por ministros y diputados, planeaba recorrer en persona las fincas afectadas para evaluar de primera mano los daños y coordinar nuevas estrategias de intervención policial. No obstante, la detonación registrada a escasos 200 metros de la comitiva oficial no solo interrumpió la gira, sino que terminó de confirmar el crudo diagnóstico que la propia gobernante dio ante los micrófonos: la situación en la zona norte se encuentra totalmente fuera de control.