Un reciente estudio llevado a cabo por el economista Mario Ávila para la Escuela de Negocios del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) ha arrojado luz sobre el impacto de Airbnb en el mercado de alquiler a largo plazo en Santo Domingo. Aunque la influencia del alquiler a corto plazo es relativamente baja en comparación con otros factores, como la demanda, el estudio destaca una conexión entre la oferta adicional de alojamientos a través de Airbnb y un aumento en los precios de alquileres a largo plazo.
Según las conclusiones, un incremento del 1% en la cantidad de alojamientos ofertados por Airbnb podría traducirse en un aumento del 0.09% en los precios de alquileres de larga estadía. Aunque este impacto se considera actualmente moderado, los expertos sugieren que la situación podría intensificarse a largo plazo debido a la alta densidad poblacional en Santo Domingo.
El informe también resalta la escasa oferta de proyectos destinados a apartamentos de bajo costo como un factor que contribuye a la presión sobre los precios. Joan Guerrero, otro economista, señala que el mercado inmobiliario se ha centrado en la construcción de apartamentos de gama alta, incluyendo aquellos destinados al alquiler de Airbnb, lo que dificulta el acceso a viviendas para un gran número de personas.
En el contexto de la regulación, el estudio respalda la propuesta de regularizar los alquileres a corto plazo dentro del régimen impositivo. Sin embargo, se enfatiza la importancia de no centrarse exclusivamente en las quejas del sector hotelero, ya que una regulación excesiva podría afectar negativamente el mercado inmobiliario y la inversión en proyectos vinculados al alquiler a corto plazo.
Además, se destaca la necesidad de intervenir en el mercado inmobiliario para impulsar la construcción de viviendas asequibles destinadas a la residencia a largo plazo. Los expertos advierten sobre el riesgo de normalizar el modelo de alquiler a corto plazo, ya que podría impactar negativamente en los servicios básicos, la accesibilidad a viviendas a largo plazo y la calidad de vida de los residentes.

Este estudio abre el debate sobre la dirección que debe tomar Santo Domingo en relación con la regulación de Airbnb, el desarrollo de proyectos inmobiliarios y la preservación del acceso a viviendas asequibles para todos los ciudadanos.