Opinión

Entre pantallas y progreso: proteger a la niñez en la era digital

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Panorama Opinión. Como madre, no hay mayor prioridad que el bienestar de nuestros hijos. En un mundo profundamente digitalizado, la crianza enfrenta retos inimaginables hace apenas una década.

Ver a nuestros niños frente a una pantalla, en lugar de jugar al aire libre o compartir con sus amigos, es una preocupación constante. Como legisladora, he sido testigo de cómo este fenómeno trasciende el ámbito familiar y afecta al sistema educativo y a nuestra sociedad. Por ello, junto al legislador Jheyson García, hemos presentado el Anteproyecto de Ley para la Regulación del Uso de Pantallas y Redes Sociales en la Niñez y Adolescencia, enfocado en proteger el desarrollo integral de nuestros niños y adolescentes.

Este proyecto no es el resultado de un impulso aislado, sino de años de investigación y del aporte de especialistas en conducta, pediatría y medicina. Hemos trabajado para diseñar una propuesta que no solo atienda los riesgos de la tecnología, sino que también respete las dinámicas sociales dominicanas y fomente un uso equilibrado que no interfiera en el aprendizaje ni en las oportunidades que las herramientas digitales pueden ofrecer.

Santiago

El impacto de la tecnología en el hogar es innegable. La exposición prolongada a dispositivos electrónicos ha demostrado generar trastornos como ansiedad, problemas de sueño y aislamiento social. Estos efectos van más allá de la salud física y mental, afectando la capacidad de los niños para relacionarse de manera saludable con el mundo que los rodea. Medidas como prohibir el uso de dispositivos para menores de seis años, fomentar móviles analógicos entre los 12 y 16 años, e implementar controles parentales preconfigurados, como propuso recientemente un comité de expertos en España, son acciones que podemos adoptar para proteger a nuestros niños.

Desde el sistema educativo, esta ley también tiene un papel fundamental. Docentes y padres coinciden en que habilidades esenciales, como el pensamiento crítico y la creatividad, están siendo desplazadas por la dependencia tecnológica. Países como Suiza regulan el uso de tecnologías en las aulas, priorizando métodos tradicionales que fomentan la interacción activa y la resolución de problemas. Nuestra propuesta busca fortalecer el sistema educativo dominicano, promoviendo un equilibrio entre innovación tecnológica y educación presencial.

El informe de España, que incluye 107 medidas para crear entornos digitales más seguros, destaca también la importancia de etiquetar dispositivos con advertencias sobre su uso y limitar la participación de menores en contenido creado por influenciadores. Estas recomendaciones refuerzan la visión de nuestro proyecto, orientado a garantizar que la tecnología se utilice de forma responsable.

Otro de los grandes retos que enfrentamos es la adicción digital. Los algoritmos diseñados para captar la atención de los usuarios generan comportamientos compulsivos que impactan directamente en la concentración y motivación de los niños, afectando su rendimiento escolar. Con este proyecto de ley, buscamos establecer límites claros al uso de dispositivos electrónicos y fomentar actividades offline como el deporte, las artes y el juego, que no solo fortalecen el desarrollo físico, sino también el social y emocional.

Como madre y legisladora, pero también como aliada del sistema educativo, estoy convencida de que este anteproyecto será un cambio significativo. Entendemos que proteger a nuestros niños no es solo un asunto familiar, sino una responsabilidad compartida entre el Estado, las escuelas y la sociedad.

El Anteproyecto de Ley para la Regulación del Uso de Pantallas y Redes Sociales en la Niñez y Adolescencia establece acciones concretas, como la regulación del tiempo de uso de dispositivos, la promoción de hábitos digitales saludables y la implementación de programas educativos dirigidos a padres, tutores y educadores. Además, propone reformas en leyes existentes para incluir disposiciones que protejan la salud emocional y mental de nuestros menores.

Regular el uso de la tecnología no significa frenar el progreso, sino garantizar que las generaciones futuras crezcan en un entorno equilibrado y seguro. Como madre, sé que no podemos controlar todo lo que ocurre en el entorno de nuestros hijos, pero sí podemos establecer un marco normativo que los guíe hacia un futuro más saludable. Desde el hogar, las aulas y el Congreso, nuestro compromiso es construir un entorno digital que fomente el crecimiento integral de nuestros niños, preparándolos para un futuro lleno de oportunidades, pero también de seguridad y bienestar.

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