Panorama Nacional. En un reciente recorrido realizado por Panorama, se constató una marcada inestabilidad en los precios de la carne de pollo en el mercado nacional. La libra del producto puede encontrarse a RD$85 en un establecimiento y, a solo una esquina de distancia, alcanzar los RD$100, evidenciando una falta de uniformidad que impacta directamente el bolsillo del consumidor.
Esta variación de precios no responde a una sola causa, sino a una combinación de factores que inciden en la cadena de comercialización del pollo en la República Dominicana.
Uno de los principales elementos que explica la diferencia de precios es la intermediación. En este proceso, personas o empresas actúan como enlace entre los productores y los consumidores finales. Cada intermediario agrega su propio margen de ganancia, lo que incrementa el costo del producto.
Aunque esta práctica facilita la distribución y garantiza el abastecimiento, también eleva el precio que paga el consumidor final.
Otro elemento determinante es la relación entre oferta y demanda. Cuando la producción es insuficiente y la demanda se mantiene alta, los precios tienden a aumentar.
Vendedores de pollo han alegado recientemente una supuesta escasez del producto a nivel nacional, lo que contribuye a justificar las alzas en el mercado. Por el contrario, cuando existe mayor competencia o disminuye la demanda, los precios tienden a estabilizarse o reducirse.
La dispersión geográfica también influye en la variación de precios. Los costos de transporte, almacenamiento y logística hacen que el pollo sea más caro en zonas alejadas de los centros de producción.
Asimismo, los precios pueden variar según el tipo de establecimiento: mercados populares, colmados, supermercados o puntos de venta informales, lo que genera una brecha significativa incluso dentro de una misma comunidad.
En la República Dominicana, la ausencia de mecanismos efectivos de supervisión y regulación permite que los comercios fijen precios sin criterios claros o uniformes.
La falta de control institucional facilita que cada vendedor establezca el precio según su conveniencia, sin consecuencias, trasladando el impacto directamente al consumidor.
Finalmente, otro factor que incide en la volatilidad de los precios son las prácticas desleales en el mercado. En ocasiones surgen rumores —creados de manera intencional sobre un supuesto desabastecimiento del producto. Estas versiones buscan justificar aumentos de precios.
La inestabilidad en el precio del pollo, uno de los principales componentes de la dieta dominicana, evidencia las debilidades estructurales del sistema de comercialización y la necesidad de mayor transparencia, regulación y políticas que garanticen precios justos y estables para la población.