Reportaje

El negocio del café en RD se torna amargo por baja producción y drástica caída en ingresos por exportación

Café
COMPARTIR

Este 11 de abril encuentra al sector cafetalero dominicano en una situación de estancamiento, tratando de recuperar el aroma de aquellos años en que no solo se respiraba café en los campos dominicanos, sino que se colaba bien y con buenos resultados económicos tanto en la producción como la exportación.

También el café ha perdido espacios de cultivos, ya otros rubros de producción han sustituido los vastos campos de café sembrados tanto en el norte como en el sur, pasando a disminuir notablemente la presencia de esta siembra en nuestras áreas de cultivo, pero peor aun impactando negativamente la producción de agua porque el café juega un rol importante en las cuencas hidrográficas del país.

Ahora solo queda implorar o recitar la canción de Juan Luis Guerra: ojalá que llueva café en el campo.

El otro buque insignia de la agropecuaria dominicana que, junto con la caña de azúcar, tabaco y el cacao conformaba el famoso cuarteto de los productos tradicionales, siendo los principales renglones de exportación y producción, ahora solo quedan recuerdos de esos tiempos memorables, en el caso del café.

PROPEEP y EGEHID sacan malas notas en contrataciones públicas

La historia se remonta a las décadas de los 80 hasta el 2000 cuando el país producía anualmente un millón 100 mil quintales de café, pero a partir del 2000 comenzó a bajar hasta caer a niveles estrepitosos apenas 200 mil quintales de granos de café al año.

Rufino Herrera, productor de café, y presidente de Agroindustrial La Esperanza, una empresa comercializadora de café, refirió que a partir del 2012 al 2015 la producción nacional de café se redujo drásticamente apenas a un 15% a 10% de la producción nacional. Para tener una idea de esta caída. Por ejemplo, el país producía 1.1 millones de quintales de café en el 2000, pero descendió apenas 200 mil quintales en el 2012, una caída de 900 mil quintales, significando una reducción porcentual de 82%. Unos datos asombrosos en términos de lo que fue el café dentro los cultivos tradicionales de la agricultura dominicana.

En los últimos 10 años, según las informaciones estadísticas colgadas en la página de internet del Ministerio de Agricultura, la producción se ha mantenido fluctuando entre 200 mil y 500 mil quintales, siendo la mayor producción en el 2012 con 595,440 quintales y la más baja de ese decenio fue de 218 mil quintales en el 2015. En los últimos tres años se ha mantenido con un crecimiento sostenido: 339,088 quintales en el 2020; 356,840 quintales en el 2021 y 453,641 quintal en el 2022.

Pero también en la exportación el impacto ha sido catastrófico, pasando de exportar 21,801 toneladas métricas en el 1998, significando 67 millones de dólares en ingresos de divisas a solo enviar 2,496 toneladas métricas en el 2010, apenas representando ingresos de US$10.3 millones, de acuerdo con los datos recogidos en los informes de exportación del Banco Central de la República Dominicana.

Bitcoin

En entrevista exclusiva con Panorama, Herrera señaló que a partir de ahí con los programas de renovación que se hicieron en el gobierno pasado y que han continuado en la actual gestión, la producción ha comenzado a recuperarse, pero todavía no alcanza ni el 50% de lo que era antes o los niveles estelares que se vivieron en la agricultura dominicana en un renglón de producción tan importante y de tanto consumo a nivel nacional e internacional.

“Nos hemos ido recuperando, pero uno de los principales problemas que tenemos es la mano de obra para el cultivo y recolección del café y otro problema es la competencia de otros cultivos que se están produciendo en las tierras donde antes se sembraba café como aguacate y limón”, afirmó el conocido productor cafetalero y miembro destacado de la Asociación de Caficultores La Esperanza.

Las pérdidas de zonas cultivadas, la competencia de otros cultivos más rentables y el problema de la mano de obra, han sacado al café de los mejores lugares productivos en el renglón de los   productos tradicionales.

Al desaparecer el café, muchos productores empezaron a sembrar otros cultivos como limón y aguacate y esas siembras son más rentables que el café, mostrando un marcado desinterés de los productores dominicanos de continuar la siembra de café.

Con relación a las zonas productivas del país, Herrera explicó que se ha reducido bastante debido a que hay muchos municipios que eran cafetaleros como Cambita Garabito en San Cristóbal, Padre Las Casas y Peralta en Azua y en la provincia Peravia, que ya no están produciendo café.

“Anteriormente teníamos café en Bonao, San Francisco de Macorís, La Vega y todos esos pueblos tenían café en sus alrededores como por ejemplo Villa Trina en Moca y ya no hay, sino que han sido sustituido por la ganadería y otros cultivos”, reveló Herrera.

Refirió que actualmente las zonas más productivas del país son Barahona, San José de Ocoa, Santiago (Juncalito), Jarabacoa, Baní, San Cristóbal (Los Cacaos), sobre todo las zonas montañosas. La producción se ha reducido a más de un 70% en esos municipios.

Para Rufino Herrera, destacado productor cafetalero, el gran riesgo que corre el país con la sustitución de los cultivos de café en la zona montañosa es un efecto negativo en la producción de agua.

Ante la pregunta de qué hace falta para incentivar la producción de café y retomar ese boom productivo de los 80, 90 y 2000, Rufino Herrera dice que tiene la esperanza de que se inyecten recursos económicos, se aumente la asistencia técnica y que se aproveche la Ley 44-18 de pagos por servicios ambientales que fue “una lucha lograda por el sector cafetalero dominicano, en vista de que el café esta compitiendo con otros cultivos que son mucho más rentables, la única manera de mantenerlo y que los productores reciban un aporte extra, es aprovechando esta ley porque el café rinde una función vital en las cuencas hidrográficas ayudando a la producción de aguas, con las lluvias”.

“Estamos corriendo peligro para esa función básica del café de contribuir a la producción de agua debido a que en las zonas montañosas se están eliminando los cafetales que necesitan sombra para sembrar otros cultivos que no necesitan sombras. Eso esta creando problemas en la mayoría de las cuencas hidrográficas del país”, advirtió Herrera sobre el problema tan grave como la producción de agua.

Las plagas

Con relación al control de las plagas, Herrera dijo que la roya del café se ha reducido a su más minina expresión con la introducción de variedades más resistentes, pero actualmente la broca es la que ha continuado afectado.  

“Pero la broca se controla con actividades culturales como la colocación de trampas que ayudan a disminuir su efecto”, indicó el productor cafetalero.

La roya es una enfermedad del café causada por el hongo Hemileia vastatrix, que ataca principalmente a las variedades derivadas de Typica y Bourbon, entre ellas Caturra, Catuaí, y Pache. Este hongo del orden Pucciniales que causa la roya en las hojas de café, una enfermedad que, en épocas de altas epidemias, devasta las plantaciones de café. El cafeto sirve como el huésped obligado de la roya donde el hongo debe tener un contacto físico con la planta de café para poder sobrevivir.

Hypothenemus hampei es una especie de coleóptero curculiónido de la subfamilia Scolytinae originario de África, del tamaño de la cabeza de un alfiler. La broca es conocida por ser la plaga que más daño causa a los cultivos de café a nivel mundial.

© 2026 Panorama
To top