Panorama Opinión._ El arte de dorar la realidad: de los faraones al informe de IED
Desde que los primeros imperios levantaron monumentos para exagerar sus hazañas hasta los gobiernos contemporáneos que pulen indicadores económicos, la humanidad ha enfrentado una constante: la tentación de disfrazar la verdad. El reciente informe del Banco Central de la República Dominicana sobre la Inversión Extranjera Directa (IED), que celebra un récord de USD 4,523 millones en 2024, parece seguir este guion ancestral. Detrás del titular triunfalista se esconde una realidad fragmentada que exige una mirada crítica, especialmente cuando quien gobierna proviene de una familia con un legado económico y un nombre que trasciende fronteras.
El informe, publicado a toda página en los medios nacionales, llega en un contexto donde el peso dominicano muestra señales de fortaleza frente al dólar, cotizando en 63.51 pesos (un promedio ponderado). Sin embargo, así como los faraones egipcios esculpían victorias inexistentes en sus templos, el equipo económico de Luis Abinader presenta una cifra global de IED sin desglosar sus componentes, evitando que la ciudadanía comprenda qué hay detrás de este “logro histórico”.
La IED en el banquillo: entre el capital fresco y la reinversión de utilidades
El punto ciego del informe es evidente: la ausencia de un desglose detallado. La IED no es un bloque homogéneo; se compone de tres elementos clave: aportes de capital fresco, reinversión de utilidades y préstamos entre empresas vinculadas. Investigaciones complementarias estiman que solo el 60% de la IED de 2024 corresponde a capital nuevo, mientras el 37% proviene de reinversión de utilidades.
Este detalle es crucial:
· La reinversión de utilidades, aunque refleja confianza de inversionistas ya establecidos, no representa una entrada neta de divisas. Es un asiento contable de ganancias generadas localmente que se quedan en la economía, pero no dinamizan nuevos sectores ni fortalecen la balanza de pagos con recursos externos.
· El capital fresco, en cambio, sí implica entrada de divisas, creación de empleo y desarrollo de nuevas capacidades productivas.
La política de aftercare mencionada por el Banco Central como motor de estas reinversiones es necesaria, pero no suficiente. Sin una estrategia clara para atraer inversión con alto valor agregado, el país se arriesga a estancarse en un modelo de bajo dinamismo, donde las cifras récord enmascaran una realidad menos brillante.
El silencio de los organismos internacionales y la escuela económica abanderada
Lo más preocupante es que esta práctica contradice los estándares de transparencia promovidos por organismos como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que insisten en la necesidad de desgloses detallados para una correcta evaluación del impacto económico. El equipo de Luis Abinader, formado en las aulas de Harvard y con una tradición familiar ligada al desarrollo económico, parece haber olvidado que los números sin contexto son solo espejismos.
Su padre, José Rafael Abinader, fue un empresario visionario que entendió que el crecimiento genuino se construye con transparencia. Sus hermanos, su esposa Raquel Arbaje y sus tres hijas —Esther Patricia, Graciela Lucía y Adriana Margarita— son testigos de un legado que hoy se pone en juego.
¿Qué mensaje se envía a una sociedad que clama por honestidad en las cifras públicas?
El equipo económico, liderado por el Ministerio de Hacienda y el Banco Central, tiene la oportunidad de rectificar. Incluir el desglose completo de la IED en los próximos informes no sería una derrota, sino una victoria para la ética pública.
La confianza de los inversionistas y la ciudadanía no se gana con cifras maquilladas, sino con datos claros que permitan diseñar políticas efectivas.
Hacia una inversión de valor real: más allá del récord estadístico
El crecimiento económico de República Dominicana, que según proyecciones del Banco Central podría alcanzar el 2.5% este año, debe sustentarse en una IED que priorice sectores estratégicos con alto valor agregado. La reinversión de utilidades es un voto de confianza, pero no sustituye la necesidad de atraer capital fresco que fortalezca los encadenamientos productivos, incorpore tecnología y diversifique la matriz exportadora.
Mientras el dólar acumula una caída del 0.13% en la última semana, la moneda dominicana tiene la estabilidad necesaria para proyectarse como un destino atractivo. Pero esta estabilidad será efímera si no se acompaña de una estrategia clara y transparente para la atracción de inversiones.
Conclusión: cuando las cifras reflejan valores
El récord de IED en 2024 podría ser un logro histórico o una ilusión estadística. La diferencia está en la voluntad del gobierno de Luis Abinader para transparentar los datos y reorientar su política hacia una inversión de impacto real.
Su legado familiar, marcado por la visión de su familia, está en juego. La sociedad dominicana merece más que un espejismo contable: merece una economía tan sólida como los valores que dicen guiar a esta administración.
¿Será este el momento en que el presidente Abinader elija entre el legado estadístico y el legado ético?
Rolando Espinal es formador, consultor y autor especializado en ética y liderazgo.