Panorama Opinión. El arribo al poder una vez más por parte de Donald Trump, no sólo ha revolucionado a los Estados Unidos, sino que ha puesto patas arriba a gran parte del mundo, por no decir al mundo entero.
Trump ha llegado como un vendaval removiendo Asia, Europa, Oriente Medio y Latinoamérica. El hombre (Trump) llegó duro y curvero firmando a diestra y siniestra órdenes presidenciales que han desconcertado a miles de trabajadores del gobierno federal y, en busca de eficientizar el gobierno norteamericano; Trump le ha otorgado la misión al empresario tecnológico y hombre más rico del mundo, Elon Musk. Musk ha comenzado a hacer todo lo que un empresario sabe para bajar costos y aumentar productividad, despedir personas de sus puestos de trabajo.
En tal sentido, Musk como encargado del Departamento de Eficiencia Gubernamental ha puesto el ojo en algunos programas del gobierno federal para reducir gastos superfluos, supuestamente. Usaid (la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), es una de las telas por donde primero se comenzó a cortar, a tal punto de prácticamente desmantelarla, no sin antes aniquilarla mediáticamente, como parte de un guion que busca cerrarla. Hemos escuchado a la propia portavoz de la Casa Blanca, decir que la Usaid ha sido utilizada para financiar proyectos tan macabros como promoción del homosexualismo en Serbia, un musical “inclusivo” en Irlanda, ópera transgénero en Colombia, comics trans en Perú, promoción del homosexualismo en Jamaica, “inclusión” en Vietnam, “Lenguaje de género” en Sri Lanka. Por decir algunos proyectos, que pudieran interpretarse como negativos, desde el punto de vista de algunos, en los que yo me incluyo. Incluso dinero público de los norteamericanos acabó en manos de terroristas.
Pero… ¿qué pasará con los proyectos que sí realmente colaboran con el desarrollo de los pueblos? Bueno, para cada rey muerto, un rey puesto. Y como nada ni nadie es imprescindible, China curará la herida auto infligida que se ha hecho Estados Unidos, aunque la presión del imperio del norte, intente echar al traste la nueva ruta de la seda, como hizo con Panamá, los pueblos en vías de desarrollo necesitan financiar las soluciones a sus problemas. El gigante asiático siempre estará en la disposición de borrar los vestigios que ha dejado la Usaid.