Panorama Estilo. A pesar de que el consumo de vinos masivos en Argentina atraviesa su peor momento histórico debido a la crisis económica, los vinos espumosos nacionales viven un auge sin precedentes. La caída en las ventas de Tetra Brik y Damajuanas ha dejado un vacío en el mercado, mientras que la calidad de los espumosos argentinos alcanza niveles excepcionales, consolidándose como uno de los mejores momentos en la historia de la viticultura nacional.
El crecimiento de los espumosos no solo se debe a la mejora en sus técnicas de producción, sino también a su relación con la temporada de fiestas. El mes de diciembre sigue siendo el pico de consumo, impulsado por los brindis y las celebraciones de fin de año, tanto entre amigos como en reuniones laborales. Para quienes buscan una elección perfecta, es fundamental conocer las distintas opciones y estilos disponibles en el mercado.
El vino espumoso ha experimentado una evolución significativa, con mejoras en el punto de cosecha y un control más preciso sobre la calidad. Los lugares más frescos del país, como el Valle de Uco y la Patagonia, ofrecen condiciones ideales para la elaboración de estos vinos, gracias a la amplitud térmica que favorece la producción de espumosos más frescos y equilibrados. Las variedades de uva más destacadas en este sector son el Chardonnay y el Pinot Noir, las cuales lideran la producción de espumosos en Argentina y son las principales responsables del éxito de las etiquetas más reconocidas.
Además, la técnica de maduración sobre lías (el tiempo que el vino permanece en contacto con sus levaduras) juega un rol esencial en la calidad final de los espumosos. Dependiendo del estilo, el tiempo puede variar entre 24 y 70 meses, lo que resulta en una mayor complejidad y equilibrio en los vinos más maduros.
A la hora de elegir un espumoso, también es importante considerar el «dulzor», que varía según el tipo de licor de expedición añadido al vino. Las categorías más comunes incluyen el Brut Nature, Extra Brut y Demi Sec, cada una con diferentes niveles de dulzura para adaptarse a distintos gustos y ocasiones.
Si bien hay una gran variedad de espumosos en el mercado, a continuación se destacan algunos de los más recomendados para esta temporada:
Para asegurar que el espumoso se disfrute al máximo, es crucial servirlo bien frío, retirado de la heladera y mantenido en una frapera con agua y hielo hasta que la botella quede sumergida hasta el cuello.
Aunque el panorama general del vino en Argentina enfrenta desafíos, el futuro de los espumosos nacionales parece más brillante que nunca, consolidándose como una de las mejores opciones para celebrar las fiestas con calidad y distinción.