Panorama Opinión. La gestión del presidente Luis Abinader llegó este fin de semana a su quinto año al frente del Estado y al primer año de su segundo periodo presidencial, con algunas luces y sombras al frente del Ejecutivo.
Por mucho tiempo, la población dominicana experimenta una memoria del corto plazo, lo que en muchos casos nos impide hacer un justa valoración de las cosas en un tiempo prudente.
Si hacemos un recorrido justo por los cinco años de gestión del presidente Abinader, tenemos que llegar a la conclusión de que tiene una administración aceptable, con sectores que presentan muy buenos resultados y otros en los que debe apurar la marcha.
Es de reconocer que fue el primer gobernante elegido durante la pandemia y que el manejo de la misma fue vital para la apertura, valorando la buena gestión de esta desde la administración de Danilo Medina al principio de la pandemia.
Por ejemplo, en algunos campos la administración de Abinader pasa con excelentes calificaciones y en otras llega con notas que evidencian que hay que reforzar para obtener un mejor resultado.
Estabilidad económica: esta ha sido la principal carta de presentación. Contrario a otras naciones, la República Dominicana ha mantenido la estabilidad cambiaría y un movimiento económico en paz que le ha permitido seguir su ruta de crecimiento.
En el sector turismo el Gobierno saca notas sobresalientes, logrando recuperar en tiempo récord el área tras la pandemia y elevar el número de visitantes que vienen al país, así como la apertura de nuevos destinos y la potencialización del turismo de crucero.
Zonas Franca: en esta área se ha tenido un crecimiento exponencial, pudiendo incrementar los empleos y las exportaciones del sector.
Inversión: es notable que, pese a las amenazas internacionales, hay un aumento en la inversión extranjera y nacional en varios renglones.
Seguridad: es el sector al que el gobierno le ha prestado mayor atención desde que llegó al poder, desarrollando la reforma policial y logrando bajar lo niveles de percepción de inseguridad.
Sin embargo, hay sectores que ameritan ser empujados para obtener buenos resultados.
Educación: ha sido un dolor de cabeza para el gobierno, con gestiones que han tenido mucha confrontación y pocos resultados, esperando que pueda variar en ese litoral el actual ministro Luis Miguel De Camps, con apenas cinco meses al frente del Ministerio.
Tránsito y transporte: aquí hay muchos problemas, ya que andar en la ciudad es un caos, con múltiples tapones y faltan los denominados corredores, con mucha improvisación en la institución rectora del mismo.
Energía: aunque criticaron todo del gobierno pasado en materia eléctrica, los perremeistas han quedado a deber, porque continúan los múltiples y tediosos apagones.
Salud: sigue siendo una deuda, porque aquí no se trata de estructura física, sino de servicio de calidad y de medicamentos al momento del ciudadano buscar atención, con la asignatura pendiente de modificar la Ley de Seguridad Social.
Por último, y no menos importante, el necesario pacto fiscal como parte de la Ley 1-12 de Estrategia Nacional de Desarrollo que nos defina hacia dónde vamos y el país que queremos en materia fiscal.