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Doxeo: lo que amenaza el anonimato en las redes sociales

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Panorama Tecnología. Muchas personas en redes sociales utilizan seudónimos para mantener su identidad oculta y publicar contenido en sus cuentas sin exponerse.

Detrás del éxito de muchas de esos perfiles, se crea la curiosidad de saber ¿quién está detrás de la pantalla?

Coronel español Pedro Baños Bajo / Fuente externa

De ese interés, surge el Doxeo, un anglicismo utilizado para describir el acto de revelar información personal de alguien que se mantiene oculto.

En el caso de las redes sociales, el doxing revela la identidad de los que publican contenido desde cuentas anónimas y hasta ha sido considerado como un ciberdelito que amenaza la intimidad y seguridad personal.

Desde principios de año, un equipo coordinado por el investigador y activista anticorrupción español, Isidoro Román Cuesta, ha revelado la identidad de más de 20 personas que tienen presencia en redes sociales bajo cuentas con alias.

“Lo primero que intentamos es detectar las campañas de odio que se implementan en la red… la línea roja que no pueden traspasar es organizarse para difundir estos discursos y para acosar o amenazar a otras cuentas para amedrentarlas y que se callen”, afirma Román Cuesta.

El doxeo es una actividad que suscita controversia, pero que cada vez es más habitual. Los inicios de esta práctica surgen en los 90, cuando alguien se molestaba con otra persona en un foro y revelaba información o documentos, raíz de donde sale el término: dropping docs, abreviado como «dox».

Según Pedro Anguita, profesor de la Universidad de Los Andes (Chile) y autor de investigaciones sobre estos desenmascaramientos. “La regulación de las redes sociales ha ido a la baja y el doxing se ha hecho cada vez más recurrente, sin que existan límites normativos adecuados”.

La libertad para opinar sobre cualquier tema que ofrecen las redes, lleva a que muchos perfiles tomen notoriedad en base a sus publicaciones e influencien a una comunidad, provoca reacciones tanto positivas como negativas.

“Cuando dices verdades incómodas con tanta fuerza y llegas a más de medio millón de personas, molestas y eres odiado…el anonimato molesta a quienes no pueden controlar el mensaje, a los que quieren monopolizar narrativas. En redes como X, cada vez hay más presión para identificar, etiquetar, censurar”, dice Álvaro Pau, enfermero y creador de la cuenta Capitán Bitcoin.

El peligro del doxeo radica en las intenciones del doxeador. Pueden cruzar líneas delicadas y legales. Por ejemplo, un grupo de periodistas progresistas denunció la revelación de información privada (direcciones, teléfonos). Lo que puede suponer incurrir en delitos más graves.

Román Cuesta señala que no se necesita ser un especialista en tecnología para dexear a alguien, basta detenerse a hacer una investigación minuciosa.

“Todo deja rastro… las cuentas que estamos doxeando ahora empezamos a detectar su actividad durante la pandemia. Muchas se las cerraban precisamente por difundir discursos de odio… Es una característica de todas estas cuentas que hemos doxeado. Ni es la primera que tienen, ni la primera que le han cerrado por el contenido que difunde”, afirma.

¿Cuál es el problema del anonimato? Román señala que el inconveniente se presenta con el uso que se hace de él. “Yo tengo cuentas anónimas, pero creo que nadie se puede refugiar en el anonimato para cometer un delito. Es como un delincuente que trata de eludir a la policía con una capucha puesta para que no lo identifiquen”, apunta.

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