Panorama Internacional. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó este martes a Ankara para participar en la 36 cumbre de líderes de la OTAN, marcada por los planes de aumentar la inversión aliada en defensa y el apoyo para Ucrania en su defensa contra la invasión rusa.
El avión presidencial del mandatario aterrizó a las 13.51 hora local (10.51 GMT) en un aeropuerto militar en la capital turca, donde fue recibido por el presidente turco, el islamista Recep Tayyip Erdogan.
Es la primera vez en once años que un presidente de Estados Unidos visita Turquía, desde Barack Obama en 2015, durante la cumbre del G20 celebrada en Antalya (sur del país).

Trump fue recibido al bajar del avión por Erdogan y ambos líderes hablaron durante unos minutos a través de una traductora de la presidencia turca.
Tras ese primer contacto informal, Trump y Erdogan entraron al interior del aeropuerto para ser trasladados al complejo presidencial Bestepe de Ankara donde se celebra la cumbre de líderes de la OTAN entre hoy y mañana, y a donde los dos líderes llegaron poco antes de las 15.00 hora local (12.00 GMT).
Para esta misma tarde está programada una reunión bilateral oficial entre Erdogan y Trump.
Según adelantó anoche el diario The New York Times, el mandatario estadounidense tiene previsto anunciar a su homólogo turco que está dispuesto a restablecer el acceso de Turquía a adquirir modernos cazas norteamericanos del tipo F35.
Según la prensa local, el hecho de que Erdogan se haya trasladado personalmente al aeropuerto es poco usual, ya que el líder turco, acusado por la oposición de gobernar de forma autoritaria, suele esperar a sus invitados de Estado en el Palacio presidencial.
En las horas previas a la inauguración del encuentro, Turquía alertó de que las «restricciones a la cooperación» en la industria armamentística «socavan la eficiencia» de la Alianza, y reclamó que las iniciativas europeas en esta materia sean «plenamente inclusivas para todos los aliados».
«El escenario está listo en Ankara (…) Turquía está preparada para recibir a los miembros de la OTAN en un momento que definirá el futuro de la Alianza», afirmó el ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan, en un comunicado publicado hoy en sus redes sociales.
Tras señalar que las amenazas que afronta la organización se han vuelto «más rápidas y más complejas», el jefe de la diplomacia turca consideró «esencial» que aumente la contribución europea a la defensa colectiva.
«Pero las restricciones a la cooperación entre las industrias de defensa socavan la eficiencia y ralentizan la respuesta. Las iniciativas de defensa europeas deben seguir siendo plenamente inclusivas para todos los aliados de la OTAN.», advirtió.
Mientras, la Policía turca continúa practicando detenciones entre manifestantes que protestan en Ankara contra la OTAN; arrestos que se suman a otros centenares en los últimos días, en medio de una oleada represiva previa a la 36ª cumbre de la Alianza Atlántica.

Según informó el diario independiente Cumhuriyet, un número no especificado de personas se congregó a las 10:00 hora local (07:00 GMT) en el parque Kurtulus de la capital, convocadas por la plataforma ‘Coordinadora del No a la OTAN’ y desafiando la prohibición de manifestarse que rige en Ankara hasta el próximo viernes.
Testigos presenciales citados por el rotativo dijeron que la policía intervino con escudos antidisturbios, rodeó a los manifestantes y obligó a los periodistas presentes a alejarse del lugar para impedir que filmaran la operación.
Entre los detenidos se encuentran varios líderes, diputados y portavoces de partidos y organizaciones izquierdistas.
Por otro lado, el periódico BirGün informó este martes de que su editor, Kayhan Ayhan, quien ha cubierto las audiencias judiciales del encarcelado alcalde de Estambul, el socialdemócrata Ekrem İmamoglu, fue detenido la pasada noche en su domicilio bajo la acusación de difundir «información engañosa».
Otro periodista, Hazar Dost, fue arrestado tambiñen anoche «por haber asistido a una protesta en 2018», según reveló hoy Dogu Eroglu, redactor jefe de Ortak, quien aseguró que se trata de «un caso más en la ola de detenciones previas a la cumbre de la OTAN».