Panorama Internacional. Dos días después de provocar un caos en la economía al anunciar aranceles generalizados, el presidente Donald Trump insistió en que sus políticas comerciales nunca cambiarán, mientras permanecía encerrado en su burbuja de riqueza y poder en Florida.
Se despertó el viernes por la mañana en Mar-a-Lago, su club privado en Palm Beach, y se dirigió a su campo de golf a unas pocas millas de distancia después de escribir en las redes sociales que: “ESTE ES UN GRAN MOMENTO PARA HACERSE RICO”.
Varios seguidores se encontraban en la acera mientras Trump, con su característica gorra roja de “Make America Great Again” (“Hagamos grande a Estados Unidos otra vez”) y una camiseta polo blanca, avanzaba por una calle bordeada de palmeras. Le saludaron con la mano y él les devolvió el saludo, parte de un ritual que se repite cada fin de semana que está en la ciudad.
No se esperaba que el presidente republicano apareciera en público, aunque estaba previsto que asista este viernes por la noche a una cena a la luz de las velas para MAGA, Inc., una organización política aliada. Pasó el jueves en Miami en otro de sus campos de golf, donde asistió a un torneo financiado por Arabia Saudí. Aterrizó en el Marine One y fue recogido en un carrito de golf conducido por su hijo Eric.
A menudo, Trump ha demostrado ser inmune al tipo de escándalos o errores que dañarían a otro político, pero su decisión de pasar el fin de semana en sus opulentas propiedades podría poner a prueba la paciencia de los estadounidenses en un momento en que sus ahorros para la jubilación se evaporan junto con el mercado de valores. Se espera que los aranceles aumenten los precios en miles de dólares por año y ralenticen el crecimiento económico, y hay temores de una posible recesión.
Fuente: En Nuevo Día