Panorama Deportivo.- Un día como hoy, 12 de junio, pero del 2016, experimenté el hecho más peligroso de mi vida, y el más forjador a la vez. Una comitiva de seis personas viajábamos desde Santo Domingo a la frontera con agenda de varias paradas para cumplir con compromisos del Ministro de Deportes de entonces, Jaime David Fernández Mirabal.
El cielo despejado, azul cristalino, sin brisa y un sol radiante, pronóstico favorable para que el trayecto fuera perfecto. En un abrir y cerrar de ojos, a pocos minutos de nuestro primer destino, la vida nos puso a pruebas, la nave pierde el rumbo, ocurre un desperfecto, y el piloto Coronel Bolívar Dicent y el Primer Teniente copiloto Marcos Restituyo comienzan a maniobrar, mientras un intenso movimiento continuo nos ponía a pensar lo peor. Para ilustrar, fue como si una pequeña pelotita estuviera en un envase tapado y es agitado intensamente, la pelotita éramos nosotros.

Gracias a Dios y a todas las fuerzas del cosmos, los pilotos lograron colocar la nave en posición favorable para colisión inminente y de 4 mil 500 pies de caída en segundos, ocurre el impacto al oeste con la cordillera central, a una altura considerable.
El helicóptero se desliza, luego de romper cola en primer impacto, colina abajo y al revés. Ya no llevaba hélice principal, perdió el motor, batería, en fin, no hubo chispa, y por eso nunca se incendió, «ufff, que alivio».

En fin, superamos eso, pasamos por la tristeza del momento por la pérdida de un compañero, hacemos un solo contacto de auxilio, no había mucha señal, e iniciamos descenso de la montaña en busca de un mejor lugar para tratar de continuar con la voz de auxilio.

Luego de horas de subidas y bajadas, lucha cara a cara con la naturaleza, logramos llegar a un espacio donde los arboles nos permitían ver el cielo, y para no cansar en este jueves de #TBT, nos rescatan.
Un despliegue sin desperdicios de la Fuerza Aérea Dominicana, empleando todos los recursos junto a otras instituciones estatales y regresamos a Santo Domingo directo a chequeo médico en el hospital de la FARD en San Isidro.

El alta médica fue en menos de 24 horas, pero nuestros héroes pilotos necesitaron más tiempo de recuperación.

Ah, y el coronel Olivo, llegó al día siguiente, pues había emprendido un descenso de la montaña en busca de ayuda y ya camino abajo, no podía subir y en el rescate aéreo no estaba en el lugar.

Fue encontrado en horas de la noche, ileso, con fuerzas y con una nueva aliada, la naturaleza que lo acogió durante horas en su afán por lograr contacto con personas y dar la voz de alerta, pues no estábamos seguros de que se había entendido la única comunicación lograda bien temprano.

La vida tiene su propósito y seguimos aquí para poder cumplir con todo lo pendiente y lograr aportar lo que toca para seguir siendo un ente de bien, por un mejor país, progresista, transparente, inclusivo, participativo y ante todo respetuoso del derecho de cada uno.
Feliz cumpleaños de una nueva vida para Don Jaime David Fernández Mirabal, Coronel Marcelino Olivo Mata, Coronel Piloto Bolívar Dicent, primer teniente (ahora Mayor) Piloto Marcos Restituyo, comunicador Manuel Díaz y paz eterna junto al altísimo para el Cabo Técnico de Aviación Carlos Álvarez, quien nos dejó ese día, no sin antes darnos sus últimas palabras.