Panorama Opinión. -Hace veinte años, Dwayne Johnson, mejor conocido como «La Roca», llegó al Festival de Venecia con la película “Las horas pérdidas”, que recibió durísimas críticas. Muchos pensaron que aquel traspié acabaría con sus aspiraciones como actor serio.
Sin embargo, Johnson no se rindió. Construyó una carrera que le dio fama mundial, lo convirtió en héroe de acción y le aseguró una fortuna estimada en US$ 800 millones. Aun así, en su interior seguía ardiendo un sueño: demostrar que podía ser un actor completo, capaz de conmover más allá de la fuerza física.
Hoy, dos décadas después, regresa a Venecia con “The Smashing Machine”, donde interpreta al legendario luchador de la UFC Mark Kerr. Para encarnar este papel sacrificó más de 15 kilos de masa muscular, sorprendiendo al mundo con una transformación que lo hizo merecedor de una ovación de pie de 15 minutos. La crítica ya lo perfila como candidato al Óscar a Mejor Actor.
Su historia nos recuerda que nunca es tarde para perseguir los sueños. Incluso en el ocaso de la vida es posible reinventarse, cambiar de rumbo y alcanzar la plenitud. El éxito material llena cuentas bancarias, pero solo la fidelidad a lo que amas llena el alma.