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Cuando la enfermedad se convierte en un producto

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Por: Psiquiatra Alexandra Hichez

Panorama Opinión. Cuando una familia de forma directa o indirecta se aprovecha de la condición física o mental de uno de sus miembros para obtener beneficios económicos, sociales, legales o simbólicos, se produce una ruptura profunda del vínculo ético que sostiene la noción misma de familia como espacio de cuidado y amor.

Integrantes de las Fuerzas Especiales y del Ejército participan en el operativo para tomar el control de la cárcel de máxima seguridad denominada 'Renovación I' este domingo, en Escuintla (Guatemala). EFE/ Alex Cruz.

La enfermedad convertida en recurso deja de ser una condición que pide protección y pasa a ser un activo. El familiar enfermo se transforma en un medio para obtener pensiones, ayudas estatales, indulgencia judicial, lástima social, poder dentro del grupo o incluso control emocional sobre terceros o sobte un publico que le sigue y observa (hablando del auge de las redes sociales y medios).

Esto no siempre ocurre de manera consciente o malintencionada; muchas veces se justifica bajo narrativas como “es por su bien”, “nadie más se haría cargo” o “así sobrevivimos”. Sin embargo, el resultado es el mismo: la dignidad del enfermo queda subordinada al beneficio ajeno y a su administracion.

Este comportamiento y conducta de aprovechamiento aparecer en escenarios donde existe diferencia de poder tanto económica, cognitiva, emocional. La persona que padece un trastorno mental, discapacidad o enfermedad crónica queda atrapada en una red de dependencia que facilita el abuso.

La familia, en lugar de funcionar como red de protección, se convierte en administradora del sufrimiento, decidiendo qué se muestra, qué se oculta, cuando se publica y qué se negocia con la enfermedad.

Las redes sociales han provocado que la sociedad actual legitime estas prácticas de normalización social del abuso. El discurso de “la familia sacrificada” suele invisibilizar el hecho de que el enfermo no siempre es escuchado, consultado o respetado.

Cuando el beneficio recibido se percibe como “necesario” o “merecido”, se diluye la linea entre cuidado y explotación llevando a que aparezcan consecuencias invisibles y en perjuicio del paciente o afectado.

Es donde surge la pregunta: hasta donde es beneficiosa la recuperacion del paciente cuando sea ese caso?

Es claro la recuperación del paciente amenaza el sistema de beneficios y afecta a sus administradores.

Aprovecharse de la enfermedad de un familiar no es un acto de supervivencia no es mas que una forma de violencia estructural y afectiva.

Una sociedad que no cuestiona estas dinámicas termina avalando que el sufrimiento humano sea moneda de cambio y tampoco estamos provocando EL CAMBIO.

El verdadero indicador de humanidad no es cuánto se recibe por la enfermedad de otro, sino cuánto se respeta su dignidad, su voz y su derecho a sanar sin ser usado PARA ASI NO CONFIRMAR QUE LA ENFERMEDAD SEA UN BILLETE DE CANJE.

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