Panorama Ciencia. Un equipo de químicos de Virginia Tech logró desarrollar un nuevo plástico biohíbrido elaborado a partir de algas y componentes químicos comunes.
Este surge como una respuesta innovadora a la crisis ambiental causada por los residuos plásticos y abre posibilidades para transformar la industria y reducir significativamente la contaminación marina.
La novedad reside en el uso de algas de células completas, como la espirulina, combinadas con compuestos sintéticos mediante una técnica denominada síntesis mecanoquímica. Este procedimiento acorta drásticamente los tiempos de producción y permite integrar materiales renovables en plásticos de alto rendimiento.
El proyecto encabezado por el profesor adjunto Josh Worch representa un retorno a la biomasa como base para nuevos plásticos, adaptando tecnologías industriales vigentes y recursos naturales abundantes. Según recoge el medio Europa Press, el equipo buscó una solución que no comprometiera la resistencia ni la versatilidad del producto final.
La estrategia de síntesis mecanoquímica, descrita por los investigadores como fruto de la “ciencia fortuita”, utiliza un mezclador de alta energía similar al empleado en la industria para reducir materiales a partículas finas. Por primera vez, el método conocido como molienda de bolas permitió fabricar plásticos sostenibles, al unir la biomasa de algas con los componentes sintéticos en apenas una hora y media, en contraste con los dos días requeridos en procesos convencionales.