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Comunicación, chantaje, extorsión y desinformación

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Panorama Opinión. En múltiples ocasiones he dicho, y sostengo, que no son iguales los periodistas y los comunicadores. Los primeros son personas formadas que conocen los tecnicismos en el manejo de la información y su responsabilidad. En cuanto a los segundos, hablamos de una condición inherente al ser humano, que comunica de forma verbal o no verbal.

La República Dominicana, en los últimos años, ha vivido un proceso de transformación y cambios constantes que nos permiten observar que somos diferentes en el ser y el hacer.

Digo esto ante el impacto en gran parte de nuestros sectores importantes por el empuje de la tecnología. Antes, un ciudadano tenía que sentir que era tocado por un médico para mejorar, y ya hoy la telemedicina cambia esa cercanía por el trabajo a distancia.

Igual situación ha pasado con los medios de comunicación. Ya la gente no quiere un producto bien elaborado, sino más orgánico o apegado a la realidad y que sea lo más natural posible.

Danilo Medina

Eso, unido a la proliferación de las redes sociales y medios digitales, ha representado un cambio en la forma de hacer periodismo ante la inmediatez.  Esta supone el flujo de información constante, que ya no está en control de los grandes medios, sino de la gente; es decir, un poder sin control.

Hoy cualquiera dice ser comunicador para llamar la atención o, desde los medios de comunicación, hacerse sentir sin la más mínima prueba de formación periodística o haber pasado “el centro” de una redacción informativa, sin hacer de la práctica un espacio de formación natural de los procesos humanos.

Hoy abundan en la televisión, la radio, YouTube y en los digitales los espacios de chantaje, extorsión y desinformación de gente que solo ingresó allí en procura de dinero, no de entender el rol de ser el equilibrio entre la sociedad y el Gobierno.

Dicha brecha se abrió cuando los partidos políticos decidieron que en los medios tenía que haber defensores de su causa y acciones. Ocurrió cuando se permitió que gente sin formación periodística entrara a los medios e hiciera de eso un desorden, ampliado ahora con las redes sociales.

Los medios de comunicación son una parte esencial de la democracia y hoy es necesario poner orden. No es posible que un medio tradicional tenga regulación y un digital no, convirtiéndose este último en una cloaca donde aquellos dejan esparcir su veneno y resentimiento.

Es hora de cambiar y el cambio necesita regulación. Acabar con aquellos que han construido carrera con base en un trabajo sano no sería lo sensato y no le conviene a la sociedad dominicana.

Es propicio iniciar una cruzada por la verdad. La noticia es un hecho, no un invento, ni sensacionalismo ni acciones para desmeritar y extorsionar, como ha sido la práctica en los últimos tiempos, en desmedro de la democracia y los derechos.

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