Panorama Reportaje._ Aunque no organizó cenas navideñas, entregó raciones cocidas ni cenó con familias pobres, en 1970 Emma Balaguer, hermana del presidente Joaquín Balaguer, creó el Comité Pro Cena de Navidad para entregar canastas de alimentos, con las que proclamaba que beneficiaría a los hogares más necesitados y encendió el bombillo a gobernantes y aspirantes que ampliaron con creces su idea.
Pasaba los meses previos a diciembre recaudando fondos con actividades a las que convocaba a empresarios y puede considerarse la pionera de las acciones implementadas luego por los gobiernos y partidos, incluidos los de su hermano, que tampoco departió con gente necesitada para la época, pero instituyó la entrega de cajas con alimentos, incluso después de salir del poder.
Su casa, ubicada en la avenida Máximo Gómez número 25, congregaba a una multitud que desde la noche previa al reparto hacía turno para obtener los productos que su situación económica le dificultaba llevar a la mesa, no solo en esas festividades, sino durante todo el año.
La práctica fue seguida por dirigentes del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), que desde 1996 no ha vuelto a gobernar, pero ha sido aliado de organizaciones que sí lo hicieron, incluido el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Ese año inició el primer mandato de su representante, Leonel Fernández, quien continuó la distribución de la dádiva.
En el año 2000 asumió Hipólito Mejía, quien siguió el mismo camino de asistir con dotaciones de alimentos característicos de la temporada.
El 24 de diciembre de 2007, y como si se tratara de una planificación conjunta, los candidatos presidenciales transformaron esta tradición tras la tragedia causada por las tormentas Noel y Olga, que dejaron importantes daños económicos y aumentaron la pobreza. Además de repartir alimentos, organizaron cenas navideñas en sectores marginados y acudieron a compartir la comida.
Durante ese período, en el penúltimo tramo de su segundo mandato y en proselitismo para optar por otro, Fernández llegó a la casa de Miguelina Camarena, en Jeringa, San Cristóbal. Fueron convocados 200 moradores del empobrecido barrio al patio y alrededores de la vivienda para degustar un menú poco accesible para la mayoría de los dominicanos en su día a día.
Los entonces candidatos presidenciales Miguel Vargas Maldonado, del PRD, y Amable Aristy Castro, del PRSC, también organizaron cenas en clubes capitalinos y de pueblos del interior para compartir con los asistentes.
Vargas Maldonado almorzó con damnificados de la tormenta Olga en Rafey y Bella Vista, en Santiago, y cenó en la capital con residentes de Cristo Rey, en el Club Los Cachorros. Dos días antes estuvo en Villa Juana en una cena popular organizada por comerciantes y empresarios que respaldaban su proyecto.
Aristy Castro, conocido por su estilo folclórico y el reparto de pollos vivos lanzados a multitudes, cenó esa Nochebuena con cientos de familias en La Florida, uno de los sectores más pobres de Higüey.
Leonel, antes y después de la Presidencia, fiel a comilonas
En 2008, tras retener la Presidencia, Fernández cenó en el sector 24 de Abril, uno de los llamados “barrios seguros”, programa implementado en 2006 por el Ministerio de Interior y Policía, hoy denominado “Vivir Tranquilo”.
En 2009 escogió Guachupita, también en la zona norte de la capital, donde compartió con cientos de moradores que ocuparon la margen oriental del puente Francisco del Rosario Sánchez, conocido como Jarro Sucio. Previamente entregó provisiones en el Este del país.
En 2010, según informes del Palacio Nacional, cenó con 15 mil personas en Ingenio Porvenir, San Pedro de Macorís, como parte de 200 cenas populares ofrecidas por el Gobierno, además de repartir alimentos crudos en varias localidades.

En la Navidad siguiente, en 2011, amplió la convocatoria y compartió una cena en Santiago con más de 50 mil personas, además de distribuir cajas navideñas, juguetes y electrodomésticos en todo el país.
En 2012, ya fuera del poder, continuó repartiendo raciones crudas, aunque no existen registros de que realizara cenas populares.
Como presidente del PLD y luego de la Fuerza del Pueblo, mantuvo la asistencia a actividades similares. En 2018 volvió a Jeringa y compartió una comida con familias del lugar. A partir de 2019 continuó estas prácticas en sectores como Cristo Rey, Distrito Nacional, junto al reparto de cajas navideñas.
Una tendencia con altibajos
Hipólito Mejía, aunque no lo hizo durante su gestión (2000-2004), participó en cenas populares en 2011 cuando aspiraba nuevamente a la Presidencia, principalmente en la zona norte del Distrito Nacional y en Santiago.
Danilo Medina, quien ganó las elecciones de 2012, mantuvo banquetes multitudinarios y fiestas con orquestas, pero nunca asistió ni cenó en casas de familias pobres durante sus dos mandatos, prefiriendo compartir con su entorno familiar.
La tradición fue retomada por Luis Abinader, quien como candidato participó en cenas en 2015 y 2016. Ya como presidente, en 2020 no cenó con familias debido a la pandemia, pero dispuso la entrega de alimentos a través de iglesias y organizaciones comunitarias.

En 2021 presentó el programa “Navidad del Cambio”, con la entrega de 90 mil platos. En 2022 retomó las cenas populares en Santiago en actividades masivas. En 2023 y 2024 continuó con almuerzos y distribución de raciones, y en 2023 anunció el programa desde Cristo Rey.
El año pasado cenó con la familia Rivera-Hotesse tras una promesa hecha por la primera dama Raquel Arbaje, luego de conocer su situación mediante un reportaje. Este año no ha anunciado dónde cenará.
Vinculada 1
Más ni nunca volvieron
Miguelina Camarena, quien recibió a Leonel Fernández en su casa en 2007, aprovechó la ocasión para solicitar ayudas. Recibió un apartamento y una motocicleta un año después, tras denunciar incumplimientos en los medios. Nunca volvió a tener contacto con el expresidente.
Casos similares se repiten con otras familias que compartieron cenas con mandatarios, cuyas historias solo tuvieron visibilidad momentánea sin seguimiento posterior.
Vinculada 2
“Brisita” tumba acciones anteriores y genera cuestionamientos
El presidente Abinader amplió el programa de asistencialismo navideño con “La brisita navideña” o “Navidad 360”, que incluye reparto de alimentos cocidos, ferias de Inespre, bonos navideños y juguetes.

El bono, que inició con 1.75 millones de tarjetas de 1,500 pesos, alcanza actualmente a 2.6 millones de beneficiarios. Sin embargo, persisten cuestionamientos sobre los criterios de selección y denuncias de uso político.
Vinculada 3
Una costumbre extendida
Las cenas navideñas también han sido replicadas por alcaldes y otras autoridades municipales, como Roberto Salcedo en el Distrito Nacional y cabildos de distintas provincias.
Las primeras damas también han participado activamente en estas iniciativas, mientras que en otros casos se ha optado por la entrega de raciones a través de iglesias y organizaciones comunitarias.