Panorama Nacional. El programa Café Creciente, impulsado por Industrias Banilejas (Induban), ha logrado un impacto significativo en la producción de café en República Dominicana, reduciendo la dependencia del producto importado y fortaleciendo la cadena de valor del sector cafetalero nacional.
De acuerdo a datos ofrecidos por Induban, hace una década, de cada 10 tazas de café consumidas en el país, seis eran importadas. Hoy, esa cifra se ha reducido de manera considerable: solo 3.3 tazas de cada 10 provienen del extranjero, lo que evidencia un avance importante en la producción local.
El objetivo de Induban es ambicioso: que en los próximos cinco años el país no tenga que importar café, sino que la producción nacional sea suficiente para abastecer el mercado interno, generando mayores beneficios económicos para los productores locales.
Los resultados del programa se reflejan en las cifras de producción.
Este año, la cosecha nacional se proyecta en 270 mil quintales de café, mientras que hace diez años apenas alcanzaba los 80 mil quintales.
Para lograr este crecimiento, Induban ha introducido más de 14 variedades de café resistentes a plagas y enfermedades, como la broca, una de las principales amenazas para los cafetales.
Además, el programa no solo se limita a la entrega de plantas, sino que también capacita a los caficultores en técnicas de cultivo, manejo y producción de plantas de alta calidad, fortaleciendo sus capacidades productivas.
Desde hace dos años (2023), Induban distribuye variedades de plantas de café a los productores, en algunos casos de manera gratuita y en otros mediante financiamiento a precios accesibles, que los caficultores pagan una vez que sus plantaciones comienzan a producir.
Según explicó Manuel Pozo Perelló, presidente de Industrias Banilejas, todo el proceso inicia con la selección de semillas de alta calidad en la nave de germinación de la empresa. Que eventualmemte benefician a unos 250 productores que se benefician del programa.
Otro componente clave del programa es el enfoque ambiental.
Induban cuenta con una planta de lombricultura donde produce abono orgánico (humus) utilizando lombrices californianas. Estas se alimentan con residuos del café, cáscaras, lechugas y otros restos vegetales.
Cada seis días se alimentan las lombrices, y en aproximadamente 11 meses se obtiene el abono orgánico, mientras las lombrices se trasladan a nuevas naves para continuar el ciclo productivo.
De esta manera, lo que antes era desecho se transforma en fertilizante natural, integrando un modelo de reciclaje y sostenibilidad en la producción cafetalera.
Industrias Banilejas presentó los avances del programa Café Creciente durante un recorrido por una de sus fincas en Rancho Arriba, San José de Ocoa, al que asistió un grupo de periodistas.
La iniciativa se perfila como una estrategia clave para fortalecer la soberanía productiva del café dominicano, mejorar los ingresos de los caficultores y consolidar un modelo de producción sostenible con impacto a largo plazo.
