Panorama Opinión. 2025 era el año del cierre, del gran reseteo, del fin de los ciclos. 2026 iba a ser el amanecer, el nuevo inicio. Lo que llegó fue otra cosa.
Hoy conmemoramos el aniversario 209 del natalicio de Francisco del Rosario Sánchez, Padre de la Patria que proclamó la independencia y la defendió hasta morir. Lo honramos desde un presente que, en materia de sobresaltos, no se queda atrás. Millones de personas cerraron el 31 de diciembre de 2025 convencidos de dejar algo a sus espaldas: el año 9 de la numerología, ese 2+0+2+5 prometía el gran cierre de ciclos, y enero de 2026, como año 1, traía la hoja en blanco y la energía del nuevo inicio. El cosmos tenía agenda. El cosmos, sin embargo, no avisó. Sin menospreciar el desasosiego y la intranquilidad a la que forzosamente, especialmente en el último lustro, el pueblo dominicano se ha tenido que acostumbrar a vivir, vamos a dar un recorrido más allá de nuestras fronteras.
Enero: cuando el año nuevo llegó con botas
El año llevaba 72 horas cuando la Delta Force entró en Caracas. La Operación Resolución Absoluta terminó con Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores esposados a bordo del USS Iwo Jima. Trump publicó la foto en Truth Social. Rusia y China exigieron la liberación inmediata ante el Consejo de Seguridad. Juristas internacionales calificaron la operación de violación flagrante del derecho internacional. Al mismo tiempo, la campaña de deportaciones masivas de la agencia ICE (el equivalente yanki de la camiona) cobró sus primeras víctimas civiles: Renee Nicole Good, asesinada el 7 de enero, y Alex Pretti, ejecutado el 24 en Minneapolis, ambos ciudadanos estadounidenses se convirtieron en mártires involuntarios de una crisis de derechos humanos sin parangón reciente en la tierra del Tío Sam.
Con Venezuela aún en los titulares, Trump redobló sus amenazas sobre Groenlandia —“imperativa para la seguridad nacional”— con posibilidad de uso de la fuerza militar. Dinamarca lo llamó “la mayor amenaza para la paz mundial” y cuatro aliados de la OTAN desplegaron tropas en la isla. En Davos, el 22 de enero, Trump pospuso por ahora la aventura ártica, pero firmó el estatuto de su Board of Peace: un organismo internacional de nueva creación con él mismo como presidente vitalicio y cuota de ingreso de mil millones de dólares. Francia y Alemania declinaron. Italia asistió como observador (desconocemos si pagó la cuota de ingreso).
A finales de enero, el Departamento de Justicia publicó más de tres millones de páginas, 2.000 vídeos y 180.000 imágenes del caso Epstein: un terremoto moral que salpicó a jefes de Estado, realeza europea, magnates tecnológicos y figuras del mundo académico. Aristócratas fueron detenidos, gobernadores dimitieron, embajadores arrestados. Los archivos mencionaron también a Trump; la Casa Blanca declaró que quedaba “totalmente exonerado”, mientras el DOJ retiraba discretamente páginas clave. El Congresista Thomas Massie fue el primero en enunciar en voz alta lo que muchos pensaban: “bombardear un país al otro lado del mundo no va a hacer desaparecer los archivos Epstein.”
Febrero: el átomo sin candado, el narco sin jefe
El 5 de febrero expiró el tratado New START sin sucesor: el último instrumento que limitaba a 1.550 las ojivas nucleares desplegadas por Washington y Moscú desapareció sin conferencia de prensa, sin comunicado conjunto, sin siquiera un comunicado unilateral. El planeta amaneció sin techo nuclear formal por primera vez en décadas. El 22 de febrero, un operativo conjunto del Ejército mexicano e inteligencia estadounidense mató a Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación. En menos de 24 horas, narcobloqueos paralizaron al menos 20 estados; murieron 25 guardias nacionales y Guadalajara —sede del Mundial 2026— quedó bajo humo.
También el mapa del resto
En Ucrania, la guerra entró en su cuarto año sin resolución. El Congo vio cómo milicias respaldadas por Ruanda tomaban provincias enteras. Myanmar consumó un proceso electoral calificado de farsa por la mayoría de su población. Siria navegó entre tensiones turcas, israelíes y kurdas simultáneas. El frágil cese al fuego en Gaza se mantiene de manera precaria. Haití siguió siendo Haití, disolviendo un inoperante Consejo de Transición Presidencial y estrenando un nuevo, pero a la vez viejo Primer Ministro, en la conmemoración de los 40 años de la caída de los Duvalier. El Gatopardo de Tomasi en versión caribeña.
28 de febrero: el magnicidio y el Golfo en llamas
En la madrugada del último día de febrero, en pleno mes del Ramadán, Israel y Estados Unidos lanzaron ataques coordinados —Operación Epic Fury— sobre Teherán, Isfahan, Qom, Karaj y Kermanshah. El ayatolá Alí Jamenei fue asesinado en su despacho del complejo Beit Rahbari; con él murieron su hija, su yerno, un nieto, su nuera, una nieta de apenas 14 meses, el ministro de Defensa, el jefe del Estado Mayor y varios altos mandos del Consejo de la Guardia Revolucionaria de Irán. Su esposa fallecería días después. Era la primera vez en casi un siglo que una potencia extranjera asesinaba al líder supremo de un Estado soberano en su propia capital. Trump le dijo a The Atlantic: “Deberían haberlo hecho antes. Era muy fácil.”
Irán respondió con una fuerza devastadora. Más de 500 misiles balísticos y cerca de 2.000 drones han impactado bases estadounidenses y objetivos israelíes. Explosiones que han sacudido Dubái, Abu Dabi, Doha, Baréin, Kuwait; los Emiratos cerrando escuelas y aeropuertos. Hezbolá abriendo un segundo frente desde el norte de Israel con una andanada de cohetes sin precedentes desde 2006. El precio del petróleo escalando cerca del 20%. El Golfo Pérsico, arteria primordial del suministro energético global, ardiendo —y el mundo conteniendo la respiración. La verdad, como siempre en todo conflicto, es la primera víctima: versiones contradictorias sobre bajas civiles, infraestructuras destruidas, ataques de falsa bandera denunciados por ambos bandos, e intenciones reales imposibles de verificar en tiempo real por ningún medio. El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió sin resolución. Putin habló de “asesinato cínico”. China lo calificó de acto “inaceptable”. Y ya estamos, de hecho, viviendo la Tercera Guerra Mundial a pedacitos, como había advertido el Papa Francisco.
El balance de los primeros sesenta y siete días es, sencillamente, catastrófico: una invasión soberana, un magnicidio, un Golfo en llamas, arsenales nucleares sin tratado, un escándalo de abuso infantil de dimensiones históricas, un narco muerto y veinte estados en llamas. Y sin embargo, the show must go on: bajo estrictas medidas de seguridad, los Juegos Olímpicos de Invierno se celebraron en Italia, con declaraciones más políticas que deportivas; el Clásico Mundial de Béisbol está en pleno desarrollo, y el Mundial de Fútbol sigue en programa. ¿Seguirá en programa?! El mundo no se acabó en 2025. Pero tampoco empezó el año nuevo como nos ilusionaron que lo haría.