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Barreras invisibles, las adversidades que enfrentan las personas con discapacidad en la Capital

Discapacitados en la Capital
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Caminar por las calles y aceras de Santo Domingo representa un desafío para todo transeúnte, ya que pueden encontrarse obstáculos como basura, carros mal estacionados o alcantarillas abiertas. Pero, para las personas con alguna discapacidad visual o motora, el riesgo aumenta con los baches o desniveles que pueden pasar desapercibidos y provocar accidentes, así como con la inexistencia de rampas en lugares estratégicos, de vehículos accesibles y paradas adecuadas.

Panorama se hace eco de esta problemática en el entendido de que la movilidad es fundamental para que las personas con cualquier tipo de discapacidad alcancen su independencia y se sientan útiles en la sociedad.

Para Fausto Santiago, un joven de 29 años con discapacidad visual a causa de un glaucoma congénito (diagnosticado en su niñez), la seguridad es lo primordial: “Para nosotros, los que tenemos problemas de visión, es fundamental que se respeten las leyes y se entienda que las aceras son para los transeúntes, por ello, deben mantenerse limpias y cuidadas. Además, es muy frecuente que se construya sobre las aceras, obligándonos a desplazarnos por la calle, lo cual resulta muy peligroso. Creo que lo prioritario es garantizar nuestra seguridad”, dijo.

La independencia y la autonomía son aspectos clave y fundamentales para las personas con discapacidad.

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El profesor de movilidad de la Fundación Dominicana de Ciegos, Erasmo Mañón, expresó que, entre las principales problemáticas que enfrentan las personas con discapacidad, se encuentran los obstáculos de accesibilidad en las vías públicas.

“Existen múltiples inconvenientes: los baches, los hoyos sin tapas —como se observa en el entorno del Expreso V Centenario— y el sistema de cloacas está colapsado. Como maestro de movilidad, a veces tengo que hacer malabares con mis estudiantes para que puedan acceder al edificio de la fundación. Estos mismos casos se presentan en otras instituciones que atienden a personas con discapacidad física, quienes utilizan sillas de ruedas, andadores o bastones, y para ellos la situación es aún más grave”, aseguró.

La rehabilitación es un programa integral en el que las personas que adquieren una discapacidad, por diversas razones, llegan a la fundación con síntomas de depresión. Por ello, el primer paso en su proceso de rehabilitación es el apoyo psicológico. 

“Nosotros trabajamos la parte psicológica y terapéutica para luego ir integrándolos, poco a poco, a la primera fase de rehabilitación, que es la orientación y movilidad. Esta etapa se enfoca en el manejo inicial del bastón”, explicó. 

Para las personas con discapacidad visual, aprender a utilizar el bastón es fundamental para su movilidad y una parte esencial de su independencia. 

“Independencia y autonomía, esa es la clave. Una persona con discapacidad visual puede recorrer el mundo entero con su bastón, pero para ello necesita rehabilitación. Sin embargo, en las calles aún existen muchas barreras y obstáculos que dificultan la movilidad”, agregó.

Tras seguir el recorrido de personas no videntes por las calles, Panorama constató los múltiples obstáculos que enfrentan a diario.

Bastones en manos, tuvieron que sortear aguas residuales, desniveles peligrosos y, en pleno trayecto, un vehículo de una empresa (cuyo nombre se reserva) bloqueó la acera, obligándolos a desviarse. Además, el cúmulo de basura en las orillas dificultaba aún más su paso.

Si nos ponemos en los zapatos de los no videntes concluimos que enfrentar la ciudad no es tarea fácil.

Cantidad de personas con discapacidad en la República Dominicana

A nivel gubernamental, el Consejo Nacional de Discapacidad (Conadis) es el ente rector que busca promover los derechos de las personas con discapacidad y generar mejoras en su entorno para que puedan ejercer sus derechos en condiciones de igualdad con las demás personas.

Se requiere de datos actualizados sobre el número total de las personas con discapacidad en el país. El informe más reciente de la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (Enhogar) de 2021 indica que el 4.9% de la población dominicana de 5 años y más presenta alguna discapacidad. En el 12% de los hogares se encuentra al menos una persona con discapacidad. En contraste, datos del 2013 estimaban que el 7.0% de la población, es decir, aproximadamente 708,597 personas, tenía alguna forma de discapacidad.

Según el más reciente informe de Enhogar 2022, las cifras se mantienen en rangos similares, evidenciando que alrededor del 5% de la población de 5 años y más continúa presentando algún tipo de discapacidad.

Inclusión laboral de las personas con discapacidad 

Una de las principales problemáticas que enfrentan las personas con discapacidad es la inclusión en el mercado laboral. Según un estudio del Sistema Único de Beneficiarios (Siuben) en 2018, más de 8 de cada 10 personas con discapacidad de 18 años o más están fuera del mercado de trabajo, mientras que en la población sin discapacidad esta cifra se reduce a 3 de cada 10. 

Además, dentro del reducido grupo de personas con discapacidad que trabaja, el 37.7 % no tiene un empleo fijo, sino que labora de manera ocasional, y el 12.7 % lo hace de forma temporal. Asimismo, 6 de cada 10 personas con discapacidad afirmaron enfrentar grandes dificultades para trabajar y generar ingresos o señalaron que no podían hacerlo. 

Para facilitar la inserción laboral de las personas con discapacidad visual, la Fundación Dominicana de Ciegos, avalada por el Ministerio de Educación y ubicada en el Expreso V Centenario, brinda formación en diversas áreas para mejorar sus oportunidades de empleo, según explicó su director, Delgado Marte. 

“Nuestra misión es consolidarnos como una entidad gestora de servicios sociales y económicos para las personas con discapacidad visual, además de formar líderes que accedan a la educación, el empleo y las tecnologías de alta calidad”, agregó. 

Entre los servicios que ofrecen a los estudiantes no videntes se encuentran apoyo psicológico, técnicas de orientación y movilidad, alfabetización en el sistema braille y enseñanza de informática adaptada. Actualmente, la fundación atiende a 70 personas por día, ya que los cursos requieren un número específico de participantes. 

“Ofrecemos cursos de masajes, locución en conjunto con las Escuelas Radiofónicas Santa María, así como diversos cursos de informática. Estas capacitaciones permiten a las personas con discapacidad prepararse para su inclusión en el ámbito laboral a nivel nacional. En total, contamos con una matrícula de 5,000 personas, ya que tenemos cobertura en todo el país”, destacó Marte. 

Marte señaló que, en el ámbito laboral, aún existen muchos prejuicios que dificultan el acceso de las personas con discapacidad visual a un empleo formal. 

“Todavía hay muchas limitaciones y barreras, tanto prejuicios como preconceptos, que llevan a las personas a enfocarse más en la discapacidad que en las capacidades y talentos que realmente poseen”, expresó.

Delgado Marte, director de la Fundación Dominicana de Ciegos, también es no vidente y, desde su perspectiva, las barreras que enfrentan las personas con discapacidad para desplazarse por las calles representan una verdadera odisea. 

“Las barreras arquitectónicas que afectan la movilidad de las personas con discapacidad, ya sea visual o motora, son numerosas. Entre ellas podemos mencionar la acumulación de basura, las aguas residuales que dificultan el acceso a nuestra fundación para recibir formación, los vehículos mal estacionados, los negocios que invaden las aceras, los talleres, los establecimientos de comida y las motocicletas aparcadas en espacios peatonales. Además, los desniveles extremos en las aceras hacen aún más difícil el libre tránsito de las personas con discapacidad”, señaló.

Garantizar la movilidad y accesibilidad de las personas con discapacidad no es solo un asunto de infraestructura, sino de derechos y dignidad. La falta de políticas efectivas, la indiferencia social y las barreras arquitectónicas perpetúan la exclusión y limitan la autonomía de miles de ciudadanos.

Construir una sociedad verdaderamente inclusiva requiere voluntad, educación y el compromiso de todos para eliminar los obstáculos que impiden la igualdad de oportunidades.

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