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Panorama Político. A propósito del escenario de incertidumbre e improvisación que se vive en el país, tras la lucha de contrarios entre el oficialismo y la oposición, el TBTAZO POLÍTICO de este jueves 11 de junio, considera que una de las frases más icónicas y memorables de la historia política dominicana, que todavía en la actualidad se cita para describir el pragmatismo crudo de las campañas electorales, es la del expresidente Joaquín Balaguer: «La política es el arte de lo posible».
(Aunque esta frase tiene raíces europeas atribuidas a Aristóteles y Otto von Bismarck, Balaguer la hizo suya y la aplicó con maestría en el contexto dominicano durante décadas). Esta fue una modalidad reconocida en la oratoria balaguerista, hacer suyos los aforismos y pensamientos célebres de otros autores.
Si buscas algo con un sabor más local y cargado de astucia política, otra frase atribuida al estilo de Balaguer, aunque en un tono más coloquial, es:
Esta frase resume perfectamente la mentalidad de los líderes tradicionales de la República Dominicana, donde la percepción de debilidad se consideraba un riesgo fatal para cualquier proyecto político. ¿Qué te parece este «flashback» político?
¿Quién fue Joaquín Balaguer?
Joaquín Balaguer (1906–2002) fue la figura más dominante y controvertida de la política dominicana del siglo XX. Sirvió como presidente en siete ocasiones, sumando 22 años en el poder, además de haber sido una pieza clave en el régimen de Trujillo.
Su gobierno se caracterizó por un estilo autocrático, un fuerte énfasis en la construcción de obras públicas (puentes, presas y edificios) y un control férreo del Estado, a menudo marcado por denuncias de represión política, fraudes electorales y el uso de las fuerzas de seguridad para contener a la oposición. Sobre todo, la historia de la prensa dominicana está marcada con tinta roja y de dolor por los valiosos periodistas caídos en sus épocas de gobierno.
«La política es el arte de lo posible» no es solo un aforismo; en el contexto de Joaquín Balaguer, funcionaba como un manual de supervivencia. Balaguer operaba bajo la premisa de que no siempre se puede lograr lo ideal, sino lo que las circunstancias, la correlación de fuerzas y la presión internacional permiten en un momento dado.
Fue la herramienta que utilizó para navegar desde las sombras de la dictadura trujillista hasta su propia longevidad en el poder, priorizando siempre la estabilidad del sistema sobre las transformaciones sociales profundas.
Balaguer sigue siendo el «espejo» donde se miran muchos políticos actuales porque estableció el estándar del pragmatismo puro en el país. Su legado importa hoy porque el sistema de partidos dominicano todavía vive bajo la sombra de su modelo: una política centrada en el caudillismo, la clientela política y la capacidad de pactar con los sectores de poder (económicos, militares y eclesiásticos) para mantenerse en la cima. Analizar su figura permite entender por qué las estructuras de poder en RD son tan resilientes al cambio generacional.
Más allá de la nostalgia o el rechazo, el «balaguerismo» persiste en la forma en que se gestionan las crisis políticas modernas: la búsqueda de alianzas inesperadas, la priorización de la estabilidad macroeconómica por encima de la justicia social y el manejo de la opinión pública mediante la «mano dura». Estudiarlo es entender las raíces del «juego político» que se desarrolla en el Congreso y los pasillos de mando en el 2026.
¿Consideras que el liderazgo político actual ha logrado superar el estilo de gobernar que implementó Balaguer, o seguimos atrapados en esa misma dinámica de pragmatismo sobre principios? ¡Sea usted el jurado!