Panorama Internacional. La cifra de muertos por los terremotos de hace casi dos semanas en Venezuela subió este martes a 3.685, mientras que la de heridos se mantuvo en 16.740, según el balance oficial. EFE
El 24 de junio de 2026, Venezuela sufrió un devastador «doblete sísmico» conformado por dos fuertes terremotos consecutivos con apenas 39 segundos de diferencia Estos movimientos telúricos representan la peor catástrofe sísmica registrada en el país en más de un siglo.
La cronología del evento inició a las 18:04 (hora local) con un primer sismo de magnitud 7.2, cuyo epicentro se localizó en el estado Yaracuy, cerca de la ciudad de San Felipe. Solo 39 segundos después ocurrió un segundo sismo que alcanzó una magnitud aún mayor de 7.5, ubicándose esta vez cerca del municipio de Yumare en el mismo estado.
Desde el punto de vista geológico, el desastre fue provocado por una masiva liberación de energía debido al movimiento de la Placa Sudamericana en relación con la Placa del Caribe, lo que rompió de forma inusual dos bloques continuos del sistema de la Falla de Boconó.
El impacto del sismo destruyó o averió severamente infraestructuras a lo largo del norte y occidente del país. El Estado La Guaira fue considerado la «zona cero» del desastre por la gravedad de su destrucción material. Mientras tanto, en la capital, Caracas, se reportó el colapso masivo de edificios residenciales de gran altura, afectando gravemente a zonas como Altamira, Los Palos Grandes y La Candelaria.
Otros estados como Aragua, Carabobo, Miranda, Falcón y Yaracuy registraron colapsos estructurales generalizados, al tiempo que la infraestructura crítica sufría daños severos, destacando el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, cuya terminal quedó afectada interrumpiendo el transporte aéreo nacional e internacional, además de presentarse cortes masivos de electricidad y telecomunicaciones.
Respecto al impacto humano y la respuesta, las autoridades gubernamentales reportan de forma oficial cerca de 3,000 fallecidos y más de 16,500 heridos. Sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y voceros independientes advierten sobre un grave subregistro debido al colapso masivo de edificios de viviendas, estimando que existen hasta 50,000 personas desaparecidas.
Actualmente, los equipos humanitarios y brigadas internacionales especializadas continúan con la remoción de escombros en busca de sobrevivientes. Aunque las autoridades decretaron el estado de catástrofe, la respuesta inicial del gobierno central ha recibido fuertes críticas por parte de la población civil y diversos organismos debido a la lentitud en la distribución de la ayuda humanitaria