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A propósito de helicópteros nuevos, Balaguer casi muere en uno antes de las elecciones

El viernes 10 de mayo de 1974, el entonces presidente Joaquín Balaguer se accidentó en el helicóptero que regresaba a Santo Domingo desde Puerto Plata junto a jefes militares.
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Panorama Históricas.- El viernes 10 de mayo de 1974, el entonces presidente Joaquín Balaguer se accidentó en el helicóptero que regresaba a Santo Domingo desde Puerto Plata junto a jefes militares.

En las proximidades de Villa Altagracia, de noche y con mal tiempo, el piloto perdió visibilidad, y al buscar un lugar donde descender, impactaron una mata de palma y se precipitaron a tierra. La milagrosa mata de palma que salvó su vida.

Faltaban seis días para las elecciones, y la oposición, encabezada por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el Acuerdo de Santiago, con don Antonio Guzmán como candidato presidencial, y el liderazgo de José Francisco Peña Gómez, secretario general de la organización, terminaron retirándose de ese torneo.

El doctor Balaguer, había realizado campaña en la zona de Puerto Plata, salió de esta última ciudad a eso de las siete de la noche. El helicóptero del presidente Balaguer era seguido por otro aparato, en el cual viajaba este reportero, quien había cubierto para El Caribe las incidencias de la gira.

Los aparatos despegaron en Puerto Plata con buen tiempo, pero al cruzar la cordillera septentrional, la visibilidad comenzó a disminuir. Más adelante, entraron en una turbonada y durante media hora los aparatos tuvieron que guiarse por instrumentos.

Era evidente que el piloto del helicóptero del presidente buscaba un lugar apropiado para realizar un aterrizaje de emergencia. La búsqueda se inició, aparentemente, después de pasar Piedra Blanca, y todavía al cruzar por Villa Altagracia, la falta de visibilidad hacía imposible cualquier intento de descenso.

De repente, helicóptero presidencial dio un giro hacia la izquierda de la autopista, en dirección norte a sur, encender el faro delantero y comenzar el descenso.

Una vez en tierra, los ayudantes presidenciales que viajaban en el segundo helicóptero salieron a prestar ayuda a los ocupantes del otro aparato. Minutos después, los ocupantes del helicóptero presidencial se subieron al helicóptero escolta y siguieron viaje al aeropuerto de Herrera en esta capital.

LA FE Y BALAGUER:
“Salimos milagrosamente ilesos”, proclamó. Luego entornó sus ojos, hizo un mutis calculado, elevó su voz cual marinero desde una garita en el silencio del ancho mar, y casi aulló (estilo discursivo característico en él) al decir que había sobrevivido gracias a un milagro de la Virgen de La Altagracia, y que ello significaba que “la providencia considera que mis servicios son útiles a la ciudadanía”.

Así reaccionó el exmandatario a su accidente.

ACCIDENTE DE VILLA JARAGUA:

En la otra oportunidad, Balaguer viajó a Villa Jaragua, provincia Bahoruco (Neyba) donde acudió a inaugurar un barrio de cien casas. El fallecido exsenador Juan Esteban Olivero Feliz relata en uno de sus libros que Balaguer recibió comisiones y escuchó los chismes de representantes políticos y como a la una de la tarde se despidió, “se montó en su helicóptero que estaba en un helipuerto improvisado en la escuela Anacaona, de Jaragua”.

-“Lo vimos en el aire, bordeando la cordillera de Neiba con rumbo hacia la capital”, describió Olivero, y agregó: –“No habían transcurrido cinco minutos, y todos estábamos aún reunidos allí, comentando y celebrando nuestro diálogo directo con el jefe del Estado cuando vemos que se devuelve el helicóptero custodia, o franqueador del presidencial y aterriza en el helipuerto improvisado, sorprendiéndonos”.

Rememoró que desde allí descendieron el coronel Ojeda Valenzuela Moreno (Campeche) y Polanquito (esto fue en este primer accidente). “Y no nos da tiempo a reunirnos con ellos para saber qué pasaba porque despegaron de nuevo y alguien nos enteró que el helicóptero del Presidente se accidentó y se precipitó en una finca de Guayacanal, llena de bayahondas y guasábaras”.

Coincidió que la finca -según señaló el legislador ya fallecido-, era propiedad de una figura tradicional de Jaragua llamado Yito Pérez, un hombre legendario hijo del tenebroso general Del Monte Carnavá.

No quiso bajar del helicóptero

“Salimos precipitadamente hacia el lugar de los acontecimientos, pensando lo peor, y al llegar al sitio no vemos al Presidente, pero sí el helicóptero, que ni siquiera llegó a tierra, quedó enganchado en unas matas de bayahonda”, expuso. Preguntó: ¿Qué es lo que pasa Saturnino? ¿Dónde está el Presidente? Y entonces, éste me dice: “No pasa nada. El Presidente está encaramado en el helicóptero y no ha querido bajar, está allá arriba y el aparato no acaba de caer”.

“El presidente estaba en el helicóptero, junto con Marianita Binét; no quiso bajar de allí, y la máquina agarrada  por aspas y aletas, sobre unas matas de bayahonda. Se quedaría allí hasta que lo arreglaran y pudiera volar de nuevo”.

Olivero dijo que los seguidores del líder reformista hicieron vela allí hasta que se reparó el helicóptero y voló hacia Santo Domingo, “sin que (los allí presentes) viéramos a Balaguer”. “Cuando todos presentimos que podía suceder lo peor, parece que la virgencita de La Altagracia, en la que él tanto cree, al igual que todo el pueblo dominicano, lo llevó sano y salvo de regreso a Santo Domingo”.

Primero, el accidente ocurrido en Villa Jaragua de Neyba, y luego el de Villa Altagracia, pero como dice Olivero, desde esta primera caída el doctor Balaguer “dio muestra de la frialdad de sus nervios”.

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