Panorama Nacional. El periodista Ricardo Nieves lamentó este lunes los accidentes ocurridos en Baní y Samaná los cuales calificó como imprudencia, invitando al Gobierno a tomar al control de Las Terrenas por el desorden colectivo que se produce en Semana Santa, año por año, y sin intervención alguna.
“No me venga el alcalde ni las autoridades con cuentos de que afecta al turismo y al negocio. Usted está vendiendo chicharrones, pescado y todo lo que le dé su santa voluntad, eso es maravilloso. Pero, usted no puede permitir que un municipio o una comunidad se convierta un Sodoma y Gomorra por un grupo de tigueres”, advirtió el periodista.
De Las Terrenas Nieves recordó que es un lugar hermoso con una playa vasta y tan atractiva, “convertida en un desorden general y un meadero público y en una especie de vertedero donde dejan toda la basura del mundo”.
Lamentó que los visitantes porten armas de fuego en el interior de la playa de Las Terrenas, “yo creo que ya es el tiempo de que a partir de la fecha todas las actividades que se vayan a hacer de manera masiva, empezando por la Semana Santa, sean intervenidas por las autoridades”.
Con el paso del tiempo, Las Terrenas en Semana Santa se ha transformado en un epicentro de turismo festivo y vida nocturna en la República Dominicana, contrastando con el recogimiento tradicional. Atrae a miles de visitantes con playas, música y alta actividad comercial. Se caracteriza por el «teteo» (fiestas), congestión de visitantes y control policial.
Desde un turismo vibrante, es uno de los destinos predilectos, logrando un ambiente festivo en lugares como Punta Popy, con la tradición de los caseteros locales.
Además de las fiestas, se disfruta de las playas. Atracciones cercanas incluyen Playa El Valle, Playa Frontón y El Salto del Limón. Entre los lugares para fiestas resaltan One Love Surf Shack, Mosquito Art Bar, La Bodega y Gaia Disco & Nightclub.
Muchos se quejan que en Las Terrenas se ofrece una Semana Santa de «teteo» y celebración intensa, atrayendo a un turismo enfocado en la diversión, con el contraste de seguridad y gran afluencia de personas, que año tras año se sale de control y llama al encuentro desenfrenado de quienes deciden la zona este como paraíso turístico y terrenal en período sacro.