Panorama Nacional.– En una de las zonas más golpeadas históricamente por la sequía y la pobreza, comienza a tomar forma una iniciativa que promete transformar la realidad productiva del sur: el cultivo de agave como base de una nueva industria con impacto social y proyección internacional.
El proyecto es impulsado por Save the Children, bajo el liderazgo de su presidente Juan Tomás Díaz, en alianza con Fundación Integra RD, como parte de una estrategia que integra desarrollo agrícola, inclusión social y visión agroindustrial.
La iniciativa tiene un marcado enfoque social: crear oportunidades sostenibles para campesinos del sur profundo, donde las condiciones climáticas han limitado durante décadas la productividad tradicional.
El agave, por su alta resistencia a terrenos áridos y su capacidad de adaptación a climas extremos, surge como una alternativa viable para convertir tierras improductivas en motores de crecimiento.
Juan Tomás Díaz explicó que el proyecto nació hace más de tres años como una apuesta de largo plazo. Destacó que, más que una iniciativa económica, se trata de un esfuerzo para generar progreso real en comunidades vulnerables. Asimismo, adelantó que, de consolidarse, la iniciativa llevaría el nombre de Orlando Jorge Mera, en homenaje a su compromiso con el desarrollo sostenible y la protección ambiental.
En el plano internacional, el agave es conocido por ser la materia prima del tequila, bebida emblemática de México con fuerte posicionamiento global. La propuesta dominicana no busca replicar ese modelo, sino desarrollar una bebida alcohólica con identidad propia y sello nacional, capaz de competir en mercados locales e internacionales.
Además de la industria de bebidas, el agave permite la producción de sisal, una fibra natural resistente utilizada en cuerdas, textiles, alfombras y otros insumos industriales con creciente demanda mundial. Esto amplía el alcance del proyecto hacia una cadena agroindustrial diversificada con potencial exportador.
De materializarse plenamente, la iniciativa podría dinamizar la economía del sur, generar empleos, atraer inversión y contribuir a diversificar la matriz productiva del país bajo criterios de sostenibilidad.
En una región donde por años la sequía ha marcado el ritmo de la vida económica, el agave comienza a perfilarse como símbolo de resiliencia, innovación y desarrollo con identidad dominicana.