Reportaje

La Tierra quiere recuperarse, pero no la dejan

Calentamiento global

El cambio climático representa un peligro latente para los ecosistemas de República Dominicana

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La tierra está pariendo un corazón, no puede más, se muere de calor y de frío también, y hay que acudir corriendo, pues se cae el porvenir.

El calentamiento global, poco a poco, va cambiando los parámetros de vida, provocando el fenómeno del cambio climático, con el consiguiente riesgo que esto implica, más en una nación insular, con ecosistemas particulares y únicos, ya que se inserta en el peligroso juego de la depredación medioambiental con los consecuentes efectos devastadores que esto implica.

Hombre, cerebro, voracidad sin límites por el progreso. Nos consumimos en una vorágine de modernidad y nos sumerge en un pantano sin fondo. Peligroso, agota las reservas que la Madre Naturaleza nos ha otorgado.

Como bien expresa el fisiólogo vegetal y coordinador de la Comisión Ambiental de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Luis Carvajal, “el imperialismo ambiental y la diplomacia de corbata y salón, hacen de las suyas y no se resuelve nada”.

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Al contrario, cada día, las cosas empeoran. El efecto climático avanza y nada ni nadie lo detiene. ¿Culpas? Del tiempo son y no de España, como dice el refranero popular acerca de las culpabilidades propias y ajenas, para zafarse de la responsabilidad.

Lo cierto es, que el ser humano, el mayor depredador de la naturaleza, ha iniciado el camino del descenso hacia un abismo sin fin. Se muere de dolor nuestro planeta. La culpa es del hombre, ese ser dotado de cerebro pensante, capaz de poner en peligro su propia existencia. Y la de todos los seres vivos que la rodean. La gran amenaza del calentamiento global se cierne sobre República Dominicana, como la espada de Damocles.

¿Qué es el calentamiento global?

Entender un poco la situación que enfrenta el planeta en general y nuestro país en particular, es vital para la supervivencia, y Luis Carvajal explica que el calentamiento global “es un fenómeno planetario”, producto de la retención de gases, especialmente dióxido de carbono (CO2) o lo que es lo mismo, vapor de agua y otros fluidos como el metano”.

Estos gases o vapores se van condensando y no permiten que las ondas largas del sol penetren a la Tierra, lo que provoca el aumento de la temperatura de todo el globo terráqueo y es lo que se denomina “efecto invernadero”, que, por consiguiente, provoca el calentamiento global y subsecuentemente, el cambio climático.

Es decir, el calentamiento global es el factor o motor que está provocando cambios importantes en la dirección de los vientos alisios, constantes, en la temperatura, al quedar atrapados los gases en la atmósfera –especialmente el vapor de agua (CO2), aunque el que causa mayor efecto es el metano-, señala Carvajal.

Sin embargo, el que realmente ha cambiado el espectro es el CO2, producto de la quema de combustibles fósiles, “lo que ha provocado que la cantidad de calor que se devuelve sea menor y el que se queda sea mayor” y a este fenómeno es que se le denomina calentamiento global.

Ese calentamiento a nivel de todo el planeta produce una redistribución de los vientos, dependiendo de la zona en donde se produce este efecto invernadero.

Ecosistema de República Dominicana bajo amenaza

“El cambio climático es un proceso de reajuste de la distribución térmica del planeta, inducido por el calentamiento global, ya que, si se resta la luz que entra a la que sale, se produce un nivel de energía estacionario, que ha ido en aumento, provocando un aumento continuo de la temperatura, que es el motor que está provocando cambios a nivel general”, manifiesta el ambientalista.

Uno de los principales aspectos o factores que han influido e influyen en la situación que afecta hoy día a este pedazo de isla compartida, es la paulatina destrucción de ecosistemas vitales para la defensa y la supervivencia de la isla como un todo.

Las emisiones de energía, la deforestación, quema de combustibles fósiles, principal causante de la situación que impera actualmente, unido todo con la erosión de ríos y mares, todo en pro del consumismo. La historia no es nueva. Ni aquí ni allá. Y ni qué hablar o decir de cuánto afecta este fenómeno global a esta nación insular que comparte territorio con otra las consecuencias nefastas de lo que actualmente sucede. Eventos extremos, cambios en la correlación y alteración de la función del sistema ambiental.

Litoral marino en peligro inminente, una situación preocupante

Para el ambientalista y catedrático Luis Carvajal, “en República Dominicana, la principal amenaza del cambio climático es el avance de la cuña salina, producto de la elevación del nivel del mar, lo que puede alterar los patrones de costa y lo que allí ocurre”.

Explica que, si baja demasiado agua al mar, varía ligeramente el nivel de sal, “eso puede generar un nivel de catástrofe enorme”. Prácticamente, el 70 por ciento del oxígeno del planeta o más, no lo dan los bosques, lo produce el plancton marino, y si se altera cualquier condición que afecte la producción de oxígeno, se van a producir efectos terribles”.

Lo mismo advierte el Banco Mundial en el Informe sobre Clima y Desarrollo en República Dominicana, de noviembre de 2023 y publicado en febrero de este 2024, cuando dice: “Uno de los ambientes más afectados por el efecto invernadero que provoca el calentamiento es la franja marina”.

Nuestra nación, bañada al este y sur por el mar Caribe y al norte, por el océano Atlántico es una de las más vulnerables a estos fenómenos que pueden convertirse en cataclismos ambientales.

Y precisamente, el informe citado continúa “la capital de la República Dominicana, la ciudad de Santo Domingo, se encuentra entre las cinco principales ciudades costeras más vulnerables al cambio climático, de acuerdo al coste del daño calculado como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB)”.

Los componentes de los ecosistemas, tales como los arrecifes, ofrecen barreras naturales contra los fenómenos climáticos como los oleajes producidos por tormentas. Las condiciones degradadas de tales recursos disminuyen los servicios críticos provistos y aumentan la vulnerabilidad al cambio climático.

La investigación de campo realizada por expertos del Banco Mundial, se llevó a cabo en el país por medio de entrevistas, basadas en el marco conceptual de los órdenes de resultados, con el fin de identificar las condiciones propicias para la implementación de un plan de acción para la gestión sostenible de los recursos costeros vulnerables al cambio climático. Costeros más vulnerables al cambio climático son: la pesca, las costas erosionadas, los puertos marítimos y los arrecifes de coral.

Si a esto sumamos la destrucción de ecosistemas de protección como los manglares, albufera y marismas, situadas en la costa noroccidental, en la provincia Montecristi, la depredación producto del turismo sin regulación y falta de normativas, el futuro del país no es muy halagüeño.

Enemigo número 1: emisión de gases por combustibles fósiles

El principal elemento a tomar en cuenta en nuestro país, es la emisión de gases nocivos, ya que la existencia de plantas de generación eléctrica constituye el factor preponderante para el calentamiento y en consecuencia, para una predisposición al cambio climático en nuestro territorio, amén de la depredación de zonas en extremo vulnerables de parte de las grandes transnacionales que operan las zonas mineras y de desarrollo de complejos energéticos que nos llevan al declive de la supervivencia.

Las plantas energéticas que funcionan con carbón, hidrocarburos y otros combustibles fósiles, representan la mayor amenaza, especialmente por la cantidad de calor y gases que generan, lo que aumenta de manera gradual el efecto invernadero sobre este pedazo de isla y áreas adyacentes.

“La utilización de combustibles fósiles comenzó a variar la dinámica de los componentes porque la cultura humana y la actividad económica comenzó a transformarse. Tenemos menos de 150 años quemando carbón y petróleo”.

De repente, la propia vida cambió los parámetros del clima porque cambió la composición de la atmósfera y consecuentemente la composición de los suelos. 150 años quemando carbón y aproximadamente 100 años quemando petróleo en grandes cantidades.

Especifica que “lo que ocurre ahora es que, con el uso continuo de estos combustibles, se está liberando la energía que este mismo producto acumuló y liberando componentes que tienen la capacidad de interrumpir la luz, la energía que devuelve el sol y calentarse”.

El patrón de ocupación del espacio, crea lo que se denomina isla de calor, por tanto, ese calentamiento va a producir cambios en los parámetros del clima.

Democratización de la información ambiental

Para poder lograr definiciones precisas y acordes a la realidad que vive el país Carvajal considera que es necesario potenciar la creación de parámetros de estudio y medición de los efectos que el calentamiento global y las probabilidades de fenómenos adversos producto del cambio climático en el país.

Averiguar el por qué están ocurriendo esos cambios, el estudio de la ruta de indicadores del por qué y cómo ocurren los cambios y convertirlos en datos únicos y públicos.

Afirma el ambientalista, “nadie, en ninguna parte del planeta puede decirte cómo impacta el cambio climático en la floración del ébano verde, ya que es una planta endémica, que solamente vive en dos o tres ecosistemas”.

Para conocer estas realidades nuestras, propias, únicas, “el principal indicador para nosotros y eso implica organizarnos y entender, tiene que ver con las variaciones de la biota, que es el conjunto de la fauna y flora de una región, y uno de los componentes de esa biota son los cultivos.

Opina que los indicadores del cambio climático “que tenemos que estudiar son totalmente distintos a los que se estudian a nivel global” porque son nuestros, son distintos.

El problema radica en el país se manejan los datos suministrados, “somos manejadores de esa información, que se produce por medios sofisticados como satélites, estaciones de observación, y otros adelantos tecnológicos, de ahí la importancia de realizar investigaciones locales, con personal dominicano.

¿Nos quedaremos sin alimentos?

La agricultura, eje fundamental que incide en el entorno de los habitantes de nuestra nación, sufre colapsos periódicos, debido a los fenómenos naturales que cíclicamente, nos envuelven, aumentados en fuerza y la desaparición de grandes zonas protegidas para la construcción de complejos turísticos en la zona este del país, podría colegirse que asistimos impotentes al avance del imperialismo ambiental de las grandes cadenas hoteleras.

Bien lo expresó recientemente el ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Pavel Isa Contreras, cuando en la reunión del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), celebrada en Italia, el pasado mes de febrero, advirtió que, “a los pequeños Estados insulares en desarrollo les urge atención especial debido a sus contextos de vulnerabilidad climática, la necesidad de ampliar sus inversiones en favor de la biodiversidad y construir resiliencia en sus pequeños productores”.

El tema es largo y complejo por la variedad de efectos que provoca el fenómeno del calentamiento. En este foro, Isa Contreras destaca la urgencia, “especialmente en la agricultura, que adquiere una importancia aún mayor debido a la significativa vulnerabilidad frente a eventos extremos, cada vez más frecuentes e intensos en estos países”.

Ante todas estas situaciones, es preciso abordar el problema del calentamiento global y los efectos devastadores que provoca el cambio climático, pero también exponiendo de manera clara y sincera la situación real que vive la nación.

Para esto es preciso implementar políticas agresivas, que vayan   consonancia con los eventos naturales que hemos vivido recientemente y que vamos a seguir sufriendo si no se crean programas efectivos, por ejemplo, cita Carvajal, “la recuperación del ciclo hidrológico es fundamental, especialmente en las zonas de bosque pluvial y bosque húmedo, que aportan el 75 por ciento de la humedad necesaria para la regeneración”.

También, evitar la instalación y construcción de plantas energéticas a base de combustibles fósiles a fin de evitar la destrucción de la cobertura vegetal, pero la imprevisión, esa palabra que muchos ven y oyen como una maldición es la que nos ha llevado por el derrotero que llevamos, dice con énfasis Luis Carvajal y para esto es preciso coordinar la implantación de modelos económicos que no lleven a la degradación ambiental y por consecuencia, a mayores efectos del cambio climático.

A pesar de que República Dominicana es uno de los países con menor cantidad de emisiones, lo cierto es que esas que se producen impactan de manera directa y frontal en nuestros ecosistemas, el momento de dejar a un lado la “diplomacia de la ecología y sumergirnos en planes y proyectos viables, no podemos dejar que el imperialismo ambiental continúe la depredación de nuestros ecosistemas y ponga en peligro el sistema económico, social y ambiental que nos rodea”, afirma de manera tajante el profesional del medio ambiente.

El momento lo requiere, la situación lo amerita, es imperativo iniciar políticas tendentes a revertir los daños causados. ¿A qué espera y apuesta el Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio?

De la palabra a la acción, no basta con trazar esquemas y pautas y participar en foros y conferencias, la Tierra pare un corazón, y ese corazón está latiendo en República Dominicana, ¿se va a esperar que un fenómeno devastador destruya todo lo que encuentre a su paso? El momento es ahora, ya. Como diría en su momento Viriato Fiallo en su lema de campaña de 1962, ¡Basta Ya! de palabras bonitas, manos a la obra y a accionar en conjunto.

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