Panorama Reportaje._ Es un sonido que no solo se escucha: se siente, se baila y se celebra. Ese repertorio musical, que hoy parece inseparable del diciembre criollo, es en realidad el resultado de un largo proceso histórico que combina tradición religiosa, apertura cultural, diáspora, intercambios musicales y una profunda capacidad creativa.
Así lo expusieron, con rigor y entusiasmo, tres voces autorizadas de la música: Josean Jacobo, pianista, productor y cantautor; Tommy García, sociólogo, etnomusicólogo y productor; y Alexis Méndez, productor y ensayista, durante la tertulia: “La música de la Navidad dominicana”, realizada en el Centro León, hace aproximadamente tres años.
Lo que surgió en esa conversación, más que un análisis musical, fue un recorrido por la memoria sonora de un país que convierte la Navidad en una fiesta colectiva donde convergen la nostalgia, la espiritualidad, la alegría y el baile.
Desde villancicos a “merengue de palo”
Aunque en sus orígenes la música navideña dominicana estuvo centrada en expresiones religiosas, villancicos, cantos de iglesia y piezas tradicionales heredadas de diferentes países, el repertorio empezó a transformarse a medida que la sociedad se modernizaba.
El ensayista Alexis Méndez explica que con el transcurrir de los años, la música navideña ha tenido varias temáticas que trascienden su origen religioso.
“La República Dominicana, el Caribe y Latinoamérica han aplatanado la Navidad no solo con costumbres, sino también con expresiones artísticas. La música no es la excepción”, expuso.
Esa evolución dio paso a tres grandes pilares de la Navidad musical dominicana:
Esta mezcla, irreverente, natural, espontánea, es parte de lo que en la actualidad define el sonido navideño dominicano.
La apertura cultural tras la era de Trujillo
En la tertulia, Méndez profundizó en un hito histórico transcendental: la caída de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en 1961. Con ella, se abrió una ventana decisiva para el intercambio musical.
Bajo la dictadura, la discografía navideña estuvo prácticamente aislada, entrada de sellos internacionales era limitada y la circulación de música extranjera estaba controlada. Pero después de 1961, todo cambió.
“Tras la era de Trujillo, la sociedad experimentó una apertura y aparecieron sellos discográficos nacionales, al tiempo que se abrió la entrada a sellos foráneos, los cuales aportaron música jíbara boricua”, explicó Méndez.
Esta llegada masiva de grabaciones puertorriqueñas y colombianas convirtió a la radio y al disco en nuevos mediadores culturales. De ahí en adelante, la Navidad dominicana comenzó a nutrirse de melodías externas que el público adoptó y abrazó como propias.
Puerto Rico y Colombia alimentaron la Navidad criolla
Si hubiera que identificar dos países cuya influencia haya sido decisiva en la Navidad dominicana, serían Puerto Rico y Colombia.
Méndez planteó que Puerto Rico es el país que más número de canciones le ha aportado a la celebración local. El ejemplo más emblemático es “Cascabel”, tema del cancionero universal cuya versión dominicana más influyente fue la de Félix del Rosario y Los Magos del Ritmo, incluida en un álbum de 1968 que marcaría un antes y un después.

Ese álbum, grabado bajo el sello Borinquén, de origen puertorriqueño, incluía, además, “El tren de la Navidad”, “Alegre vengo” y “De la montaña venimos”, del cantautor puertorriqueño Bobby Capó.
La sonoridad jíbara llegó al país a través de grabaciones como “Los cantares de Navidad”, del Trío Vegabajeño, que incluían piezas tan icónicas como “Rosa blanca”. Es así como la influencia boricua no solo fue sonora, se convirtió en parte del ánimo festivo dominicano.
Félix del Rosario, pionero del álbum navideño dominicano
Antes de Johnny Ventura y El Conjunto Quisqueya, Félix del Rosario fue el gran arquitecto del espíritu musical de la Navidad criolla. Su combinación de merengue con repertorios extranjeros y universales abrió el camino para lo que vendría.
“Durante años, Félix fue el “dueño” de la Navidad dominicana, un título informal pero merecido, hasta 1972”, asegura Méndez.
Johnny Ventura, narrador de la Navidad
El bombazo llegó con “Salsa pa’ tu lechón”, en 1972, un disco de Johnny Ventura, que no solo cambió la música navideña local, redefinió su identidad.

A diferencia del trabajo de Félix del Rosario, este disco no adapta temas foráneos, más bien, cuenta historias con sabor dominicano, para dominicanos.
El periodista Mundito Espinal, en su debut como compositor, fue clave, escribió la mayoría de las piezas. Su pluma logró capturar varios éxitos que hablan desde el nacimiento de Jesús, hasta la alegría, bailar y tomar alcohol, pero también de ciertas cotidianidades como el tema “Nochebuena otra vez”, el cual abarca asuntos sociopolíticos y socioeconómicos.
“Con este álbum, Johnny Ventura se erige como el gran contador de las historias dominicanas en la Navidad”, afirma Méndez.
El tema “Nochebuena otra vez” es un ejemplo perfecto de cómo un merengue navideño puede cruzar la frontera entre lo festivo y lo social.
“El Fua”, un clásico navideño de El Cieguito de Nagua
Luego, llegaron versiones merenguizadas de aguinaldos y temas boricuas, entre ellas una de las más imponentes en la historia navideña del país: “El Fua” o “La luz”, de Bartolo Alvarado (El Cieguito de Nagua), con arreglos del puertorriqueño Alfonso Vélez, que en 1973 alcanzó una popularidad descomunal. Su ritmo, letra y energía encajaron perfectamente con la Navidad dominicana.

El Conjunto Quisqueya, el puente entre dos mundos
Después del fenómeno de Ventura, llegó El Conjunto Quisqueya, quienes lograron una fórmula mágica con temas inéditos de carácter festivo y religioso, adaptaciones de música jíbara puertorriqueña, ritmos híbridos entre merengue y aguinaldo e incursiones en mangulina con piezas de origen cubano.
Entre sus grandes éxitos se destacan adaptaciones de origen cubano como “La Juma”, y “Un ser que me persigue”. El resultado fue un repertorio navideño tan sólido que en la actualidad parece imposible imaginar diciembre sin ellos.

Con Milly y Los Vecinos, Colombia entra en la historia
El capítulo colombiano de la Navidad dominicana comenzó a escribirse oficialmente en Barranquilla, donde Milly y Los Vecinos se convirtieron en una sensación.
El encuentro con la compositora barranquillera Esthercita Forero cambió el rumbo del repertorio festivo criollo. De ella surgieron dos himnos: “La guacherna” y “Volvió Juanita”
Ninguno de los casos se trataba de unas canciones navideñas, pero el público dominicano las adoptó así. ¿La razón? Porque Milly la lanzaba al final del año, la agrupación viajaba cada diciembre al país para presentaciones navideñas y el tema sonaba por todos lados durante las fiestas. Resultado: “La guacherna” entró al ADN musical de diciembre.

Desde finales del siglo XX, la presencia masiva de dominicanos en Nueva York ha convertido a la diáspora en un amplificador natural del repertorio navideño. Agrupaciones que viajaban cada diciembre reforzaron la tradición de lanzar nuevos temas para acompañar sus giras.
Esto solidificó una costumbre: lo que sonara en diciembre se convertía en “música navideña”, aunque no lo fuera, como es el caso de “Volvió Juanita”, un sencillo que coincide perfectamente con la experiencia dominicana de la diáspora: regresar al país para Navidad. Este es uno de los himnos más conectados emocionalmente con el retorno de los dominicanos ausentes.
Para el cantautor Josean Jacobo las artes en sentido general forman parte del transcurrir de la historia y la evolución de la especie humana, pero específicamente de la música. Las navidades son una de las etapas más puntuales del pueblo dominicano y como la música ha pasado por varias etapas generacionales, se remontan definitivamente a esas experiencias vividas.
Canciones que suena en Navidad en RD pero que no son navideñas
Canciones navideñas en RD
“Arbolito de Navidad”, Anthony Santos
“Salsa pa tu lechón”, Johnny Ventura
“El vecino”, Johnny Ventura
“El pronóstico”, Johnny Ventura y La Rokabanda
“Llegó Navidad”, Jossie Esteban
“Dominicano ausente”, Carlos Manuel (El Zafiro)
“El puerco está chivo”, Los Toros Band
“El Pavo y el burro”, Los hijos del rey
“Viejo año”, July Mateo Rasputín
“Trulla navideña”, El Conjunto Quisqueya