Deportes Reportaje

Estadio La Normal abandonado al tiempo y espacio

Estadio La Normal

Su historia se pierde ante la mirada indiferente de supuestos dolientes

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Las instituciones deportivas en un país meramente en vía de desarrollo y con un empuje ilimitado de sus atletas, debe cuidar sus instalaciones deportivas y tenerlas como prioridad a toda costa.

En República Dominicana el deporte más popular es el béisbol, y el más practicado es el softbol, que junto con el baloncesto dominan el entretenimiento diario de los aficionados.

Cada seguidor de alguna disciplina deportiva tiene el deseo de conocer a fondo la historia de su deporte preferido y la parte neurálgica es el inicio, la historia desde cero, es por ello que una instalación como el Estadio La Normal, en Santo Domingo, tiene que estar tan bien cuidada como cualquier lugar del país, pero ¡ah sorpresa! es la instalación deportiva más deteriorada, olvidada y como el coronel aquel, «no tiene quien le escriba» hasta ahora.

En el corazón de Santo Domingo se encuentra un lugar emblemático para los amantes del deporte: el Estadio La Normal. Este recinto deportivo, con más de 80 años de historia, ha sido testigo de innumerables hazañas deportivas y emociones que han marcado la vida de la comunidad local.

Su capacidad, en su plenitud de condiciones, albergaba a miles de espectadores. El Estadio La Normal fue el escenario perfecto para la práctica de deportes populares como el béisbol, el fútbol y el atletismo. Su estructura clásica y su atmosfera vibrante lo convirtió en un punto de encuentro para jóvenes y adultos que buscan disfrutar de una tarde de competencia y entretenimiento.

Cada fin de semana, el estadio se llenaba de color y energía con la presencia de equipos locales que se enfrentaron en apasionantes encuentros. El amor de los aficionados era palpable en el aire, creando una atmósfera única que envolvía a todos los presentes en un ambiente de camaradería y emoción.

Pero el Estadio La Normal es mucho más que un simple lugar de competencia deportiva. Es un símbolo de identidad y orgullo para la comunidad de Santo Domingo, este recinto tiene que ser un espacio de reunión y celebración de sus tradiciones y valores.

Además, debe ser sede de eventos deportivos, el estadio también tuvo y mantiene la capacidad de acoger actividades culturales y sociales que enriquecen la vida del ciudadano. Conciertos, festivales y ferias se celebraron en sus inicios, atrayendo a personas de todas las edades y gustos.

A lo largo de los años, el Estadio La Normal ha sido testigo de momentos memorables que han quedado grabados en la memoria de quienes han tenido la oportunidad de pisar su césped sagrado, y los que se han sentado a disfrutarlos.

Desde victorias épicas hasta emocionantes remontadas, este estadio ha sido el escenario de innumerables historias que han contribuido a forjar la identidad deportiva de Santo Domingo.

¿Por qué está abandonado?

Hace más de 12 años que el Estadio La Normal está en franco deterioro y en la actualidad no sirve para lograr sus objetivos para los que fue construido.

A estas alturas del juego debió ser un museo, un atractivo para que el mundo conozca el inicio del béisbol invernal dominicano.

Los seguidores más jóvenes de «la pelota dominicana» desconocen donde se dieron los primeros pasos para tener hoy la Liga Dominicana de Béisbol Profesional.

Las autoridades han ido y venido sin inmutarse con la fatalidad de la instalación de béisbol con las historias más valiosas y olvidadas de la década del 1950.

Nadie se atreve a remozar el estadio, y la última vez fue una mano de pintura verde, hace más de 10 años y que en algún lugar podría quedar una pulgada de pared como testigo de que una vez se limpió el lugar.

¿La explicación de ahora?

Hurgando las razones por las que sigue el Estadio La Normal sin asientos, sin baños, con el terreno inoperable, sin dugouts, sin protección, en fin, no apto ni para mirar, nos dicen varias fuentes que el obstáculo es una estación de combustible que colinda con la instalación deportiva y que sería muy peligroso (supuestamente) comenzar un remozamiento idóneo de todo el lugar.

Los incumbentes del Ministerio de Deportes no dan más detalles que ese, la explicación inextensa brilla por su ausencia, y sólo repiten a quienes le solicitan información, que «primero hay que trasladar la estación de combustible», lo que podría durar años y la historia seguirá perdiéndose hasta desaparecer.

La historia inicia

El béisbol que se jugó en dominicana hasta 1954, es denominado como la pelota romántica, pues no existía mucha organización, pero en 1955 es cuando se afilia a las organizaciones norteamericanas y comienza, naturalmente la época de mayor auge y consecución ordenada.

Del 1938 hasta 1950, no hubo ningún campeonato profesional en el país. En 1951 se reanuda el primer pasatiempo de los dominicanos efectuado desde el 5 de mayo al 24 de septiembre, y el torneo llevó el nombre de “Era de Trujillo”.

Los rectores encargados de organizar ese evento fueron, la Dirección General de Deportes y la Comisión Nacional de Béisbol. La justa se pactó a 108 juegos y el triunfo final correspondió al Licey, compitieron los rojos del Escogido, los tigres del Licey, las Águilas Cibaeñas de Santiago y las Estrellas Orientales de San Pedro de Macorís.

De 1951 a 1954, se originaron los llamados campeonatos de verano. Todos los juegos celebrados fueron diurnos, sábado y domingo de cada semana, incluyendo los domingos en la mañana.

Los que jugaron en La Normal

A lo largo de sus más de 80 años de historia, el Estadio La Normal en Santo Domingo ha sido testigo de la participación de numerosos atletas y equipos locales e internacionales en diferentes disciplinas deportivas. Algunos de los jugadores más destacados que han tenido la oportunidad de competir en este icónico estadio son:

Jackie Robinson, el primer jugador negro en las Grandes Ligas estuvo en el Estadio La Normal, estas fotos, esta historia debe estar en el museo en la propia instalación, pero no, a nadie le interesa.

Otros como Juan Marichal, Guayubín Olivo, Alonzo Perry, Alcibíades Colón, Olmedo Suárez, Federico -Chichí- Olivo, Federico Velázquez, Frank Howard, y cientos más.

Conclusión

En general, la década de 1950 fue un período crucial para el béisbol profesional en la República Dominicana, sentando las bases para la próspera cultura del béisbol que existe hoy en el país.

Todo inició en el histórico «Estadio La Normal» en Santo Domingo, el mismo que apenas sirve para criar animales.

Y que para los amantes del béisbol debe ser mucho más que un simple recinto deportivo; es un símbolo de la pasión, la tradición y la comunidad que hacen de este lugar un espacio único e inolvidable en la vida de todos los que lo visitaron.

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