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En República Dominicana la Navidad huele a telera

En República Dominicana la Navidad huele a telera
En República Dominicana la Navidad huele a telera

En diciembre la producción de telera aumenta. De acuerdo con Coopharina, solo el sector público le encarga a las mipymes entre 500 y 800,000 teleras para distribuirlas a la población a través de los programas sociales del Gobierno.

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Panorama Reportaje._ En República Dominicana, la Navidad tiene un aroma especial. No es solo el olor del cerdo asado que invade las calles, ni el del pollo horneado dorándose en los hogares. Tampoco es únicamente la fragancia de la ensalada rusa recién hecha o del moro de guandules humeante. Es algo más sencillo, pero profundamente simbólico: el olor de la telera, ese pan largo, suave, ligeramente dulce que se ha convertido en un invitado imprescindible en las mesas dominicanas durante la cena de Nochebuena y el fin de año.

La telera no es solo un acompañante; es un puente. Une generaciones, complementa sabores y simboliza la abundancia de una época donde la familia, más que nunca, busca estar cerca.

Un pan que es tradición, cultura y memoria

La telera ha acompañado por décadas las cenas navideñas en todo el país. Se sirve junto al cerdo asado, el pollo horneado, la ensalada rusa, la ensalada verde, el pastel en hoja, la lasaña, el pastelón, la catibía y la emblemática cena con moro de guandules.

Es ese pan que todos pasan por la mesa, que sirve para “limpiar la salsa”, que acompaña el chocolate de la mañana siguiente, que se comparte sin reglas: desde el abuelo hasta el más pequeño de la casa.

Preparación del famoso “cerdo en puya”

Para Felicia De Jesús, la telera con anís nunca falta en su mesa. “Cuando voy al supermercado las tres cosas que cojo de primero son: la telera, un buen paquete de uvas y las manzanas. Pero sin telera no llego a mi casa porque la telera es lo primero que todo el mundo busca en las mañanas”.

A diferencia del pan tradicional, la telera se prepara con ingredientes que evocan el espíritu navideño: más huevo, más grasa vegetal, manteca de cerdo y un toque de anís. Por eso su textura es más tierna y su aroma más festivo.

La industria panadera: héroes silenciosos del diciembre dominicano

Detrás de este pan hay miles de panaderos que trabajan día y noche para garantizar que no falte en ninguna mesa.

Marino de Dios Almonte, presidente de la Cooperativa de Servicios Múltiples de los Procesadores de la Harina (Coopharina), lo resume así: “Estamos empeñados en que en ningún rincón del país falte una telera en Navidad. Es una tradición. Nosotros garantizamos que no va a haber ningún tema con la telera, la población tendrá su telera”.

A pesar del aumento en los costos de producción, especialmente de materias primas y combustibles, la industria se organiza cada año para suplir la demanda nacional.

Solo Coopharina distribuye alrededor de 120,000 sacos de harina mensualmente, utilizada por más de 1,320 socios en todo el país para la producción de pan y otros productos.

En el país no existen datos oficiales sobre la cantidad de telera que se consume en diciembre, pero de acuerdo con Coopharina, solo el sector público le encargaba a las mipymes del sector entre 500 y 800,000 teleras para distribuirlas a través de los planes sociales del Gobierno.

José Radhamés Bruno, presidente de la Unión de Medianos y Pequeños Industriales de la Harina (UMPIH), recuerda que la telera no solo es tradición, sino también economía: “La población tendrá su telera en calidad y cantidad. Es un producto que forma parte de nuestra identidad navideña”.

UMPIH, con más de 2,000 miembros, genera miles de empleos directos e indirectos, sosteniendo a familias completas que viven de la panadería artesanal y semiindustrial.

Tecnificación pendiente: una industria que quiere avanzar

La industria panadera dominicana tiene un sueño: modernizar sus equipos, especialmente los hornos.

Los hornos tradicionales, usados por pequeños panaderos en barrios y comunidades rurales, consumen grandes cantidades de combustible. Cambiarlos por hornos modernos reduciría el consumo en un 60 % o 65 %.

El Gobierno se comprometió con un apoyo anual de 50 millones de pesos para iniciar esta transformación, pero el proyecto aún no arranca.

Aun así, el sector sigue trabajando, confiando en que esta tecnificación permitirá mejorar la calidad del producto y asegurar la sostenibilidad de miles de pequeños negocios.

Un sector que resiste la presión de los supermercados

Los líderes del sector reconocen que la presencia creciente de supermercados en barrios y sectores populares ha desplazado parte de la producción local de pan.

Aun así, las panaderías tradicionales siguen siendo un espacio de cercanía, donde los clientes conocen al panadero, huelen el pan recién hecho y encuentran un producto artesanal que mantiene su esencia.

Sandy Mieses, residente en el kilómetro 13 de la Autopista Duarte, asegura que el olor del pan recién hecho despierta el apetito de los consumidores. “Esto es todos los días, pero en diciembre las cosas son diferentes porque se mezcla el olor a cerdo con el de la telera y eso te obliga a ir”.

El pan que acompaña la unión familiar

En la mañana siguiente a la Nochebuena, Navidad, la telera adquiere un significado emocional. Es el pan que acompaña conversaciones, anécdotas familiares, risas y hasta lágrimas. Todos pellizcando la telera hacen sus cuentos.

Además, es el pan que complementa los sabores tradicionales del país y que está presente desde las mesas más modestas hasta las más abundantes.

Para la industria de la harina, cada telera representa mucho más que un producto: representa cultura, trabajo y tradición. Porque si algo tiene la cena dominicana es que no distingue clases sociales.

Donde haya familia, habrá comida. Y donde haya comida, habrá telera.

Un diciembre sin telera no es diciembre

En cada hogar dominicano, aunque los tiempos cambien, la telera sigue firme, ocupando su lugar en la mesa navideña. Es el pan que une, el pan que convoca, el pan que celebra. Nadie sabe desde cuándo se hacen las teleras, pero detrás de cada telera hay miles de manos que aman su trabajo, que madrugan, que amasan, que hornean y que se sienten parte esencial de la alegría nacional.

Molinos

La producción de telera descansa sobre un punto esencial: la harina. En República Dominicana, ese pilar está construido por un conjunto reducido pero clave de molinos industriales. Según un estudio sobre el mercado del pan, existen seis fabricantes de harina de trigo que abastecen al país: Molinos del Ozama, S.A.; Molinos Valle del Cibao, S.A.; Grupo J. Rafael Núñez, S.R.L.; Molinos del Higuamo, Inc.; César Iglesias, S.A.; y la agrupación integrada por la Cooperativa de Servicios Múltiples de los Procesadores de la Harina (Cooproharina) junto a la Unión de Medianos y Pequeños Industriales de la Harina (UMPIH).

Estos molinos transforman el trigo importado en harina de trigo, materia prima esencial para panaderías, pastas, galletas, pastelería y otros productos de panificación.

Una industria amplia: no solo pan

El sector de molinería en República Dominicana es diverso. Más allá de la harina para pan, produce harina para pastas, cereales, preparación de arroz, otros granos y diversos derivados.

Un informe del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) indica que, al 2023, existían 112 industrias dedicadas a la elaboración de productos de molinería, que manufacturan harina de trigo, pastas alimenticias, harinas de otros granos, arroz, cereales y múltiples derivados.

Así, la industria de la harina sostiene panaderías, pastelerías, fábricas de galletas, productores de pasta y abastece al canal de supermercados, restaurantes y hoteles.

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