Opinión

El oportunismo político, una práctica de la pobreza mental

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Panorama Opinión. La militancia de los partidos políticos en la República Dominicana experimenta cambios, prácticas desleales y debilidades en lo referente a los intereses comunitarios y colectivo, de ahí que han ido perdiendo vigencia al seguimiento a sus líderes, a sus ideales y se presentan en el espectro partidario figuras como el oportunismo y el transfuguismo.

Algunos portales digitales describen al oportunista como “una especie de traidor y depredador político y social, que se involucra en todo y con todos mientras obtiene su propósito, pero al final termina con un bajo perfil y una no muy confiable reputación’’.

Otra definición respecto al oportunista “es alguien que aprovecha despiadadamente una coyuntura conveniente. En otras palabras, prioriza su propio beneficio y sus intereses egoístas en un momento que considera propicio sin considerar los principios éticos o el interés colectivo”.

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Estos sujetos poseen atributos en los cuales, según el portal digital psicologiaymente.com, “pueden presentar rasgos psicopáticos”. Estas personas carecen de empatía y tienen la habilidad de ofrecer una fachada seductora y carismática para manipular a otros.

Conforme a lo planteado por el portal digital psicologiaymente.com los oportunistas “se rodean de personas influyentes, ya que reconocen que estas conexiones pueden abrir oportunidades para avanzar, mantienen contactos con individuos poderosos para beneficiarse de su red de relaciones y cultivar una buena imagen pública’’.

¿Qué es el Transfuguismo y qué relación guarda con el oportunista?

En el ámbito político del cual hacíamos mención respecto a la aparición de la figura, el fenómeno del transfuguismo acorde con lo expuesto por el portal digital economipedia.com “consiste en que una persona abandona el partido político u organización en la que se encuentra y se incorpora a otra diferente por intereses personales. Es decir, se cambia de fuerza política como parte de una estrategia para conseguir un objetivo mayor’’.

Omar Fernández

Todo lo antes expuesto nos lleva a poner como ejemplo el Transfuguismo político acentuado en la República Dominicana en los últimos procesos electorales, y aquí hacemos énfasis en lo sucedido ante y durante del proceso electoral del 18 de febrero del año en curso donde alcaldes, alcaldesas, regidores, directores de juntas, vocales, dirigentes connotados de los partidos políticos abandonaron sus banderas  donde  habían  dado todos sus años, su juventud, todo su trabajo  y donde lo habían dado todo para aparentemente formarse políticamente. Cabe resaltar que estos posiblemente hayan obtenido grandes beneficios personales en su estadía durante los gobiernos encabezados por su partido de origen, pero la ambición de poder y su condición de aprovechado los ciega, he aquí la relación entre ambos términos, oportunista y tránsfuga.

El oportunista y el tránsfuga no tienen líder, ni siguen ideales, mucho menos piensan en el bienestar y el desarrollo de su comunidad, estos solo buscan garantizar sus propios intereses, ven el presupuesto del estado como su única opción para lucrarse y lo logran a través del gobierno de turno que dirigía el país en el momento.

Es importante destacar que una persona con estas características seguirá repitiendo estas acciones cuantas veces entienda le favorece. El partido que recibe estos individuos se lo goza  en el momento, porque entiende que ha hecho una gran adquisición para sumar o multiplicar, pero todo eso es poco probable porque la población inmediatamente observa su comportamiento los cataloga  de traidores o seres humanos en los que no se debe confiar, mientras que para el partido que lo pierde tiene en el momento un sentimiento de traición y hasta de impotencia por pensar en la cantidad de cosas que puso en  manos de este depredador/a, sin embargo, entiendo le hizo un gran favor al partido que lo impulsó durante tantos años, partiendo del dicho que una manzana podrida daña a las demás.

Concluyo este artículo pretendiendo siempre cuidar el sistema de partidos políticos y por ende nuestra democracia, sugiriendo a los electores mantener su ética y principios por encima de todo, nunca deje dudas ante las personas que toda la vida te vienen observando sin que usted se dé cuenta, y si decides abandonar tu partido, hazlo con dignidad, aprovecha la ocasión cuando el mismo este en el poder no en la oposición, eso hablará muy bien de ti y tus actuaciones.

Por Tony de León

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